viernes, 21 de enero de 2011

Este año sí puede conseguir un aumento

Es difícil pero no imposible. Aunque la coyuntura económica y la situación empresarial no ayudan, los profesionales que aún aportan al negocio pueden optar a un aumento. Conocer las posibilidades de la empresa, ajustarla a los objetivos profesionales y una buena negociación son principios para conseguir un incremento salarial.


Las subidas por encima del 4% anual son historia. La época de bonanza que alcanzó su punto más elevado en 2008, que se cerró con un 5,1% de incremento, ha dado paso a aumentos moderados que rozan el 2%. En esta situación, y con unas previsiones de crecimiento económico nada optimistas, ¿se puede aspirar a un aumento de sueldo? ¿cuál es la estrategia más adecuada para lograr una mejora salarial? Las respuestas a estas preguntas no son sencillas.

Los expertos en retribución consideran que es posible aspirar a un aumento, aunque será más complicado que en años anteriores. Por ejemplo, según el último informe de retribución de Mercer, el 9% de las 260 empresas participantes en el mismo ha optado por la congelación salarial, un 12% menos que en 2009. El estudio de HayGroup, otra de la consultoras de recursos humanos que realiza estos análisis anuales, refleja que el 13% de las 226 compañías participantes no ha subido el sueldo a sus profesionales.

No cabe duda de que las empresas se están apretando el cinturón pero, en algunos casos, el descenso de beneficios no ha sido tan grande como se esperaba y, en otros, las compañías continúan mimando a sus mejores profesionales para que no den el salto a la competencia, ya que se arriesgan a perderlos cuando las cosas vayan mejor. En cualquier caso, implicarse en los resultados y en una consecución mayor y más ambiciosa de objetivos es el principio y el aval del que dispone un profesional para aspirar a un aumento.

Las opciones
Para premiar el mejor talento, las empresas han optado por distintos modelos retributivos que dan al empleado más por menos. En este sentido, el que más ha calado ha sido el de retribución flexible. A través de estos planes, los empleados destinan parte de su salario –hasta un 30% del total- a la compra de bienes y servicios. La única manera de que este sistema impacte en la plantilla es mediante la comunicación. Es decir, la plantilla debe ser consciente de que fiscalmente es un sistema que le favorece. Imaginación, creatividad y constancia con las claves para garantizar su impacto.

Otra de las opciones es la retribución variable, remuneración no incluida en el sueldo fijo que varía de acuerdo con un rendimiento o logro de unos resultados. Sin embargo, el último año no ha sido especialmente fructífero en esta partida. Desde HayGroup informaban recientemente que los colectivos con variable posible han visto como las percepciones obtenidas en 2010 –respecto a objetivos de 2009- han sido entre 20% y un 30% menores y han conducido a incrementos ligeramente negativos de la retribución total en metálico. No obstante, y pese a este descenso, el variable continúa siendo la forma más eficaz de fidelizar tanto. La asignatura pendiente, eso sí, es la evaluación. Sólo con una correcta fijación y de objetivos y una evaluación alineada en la consecución de los mismos, se logra el compromiso de los empleados más valiosos.
La negociación
Salir victorioso de una negociación salarial requiere mucha mano izquierda y una buena dosis de habilidad para esquivar a su jefe, que en estos momentos, tendrá argumentos de sobra para decirle que “habrá que esperar al año que viene”. Algunos de los consejos que pueden ayudarle para conseguir un aumento son:

1. Conozca su retribución total, es decir, su estructura de fijo, variable y beneficios en neto y bruto anual.
2. Defina el puesto en el que está, cuáles son sus atribuciones y a qué retos se ha enfrentado en el último año. Si ha habido algún éxito no recompensado de forma adecuada, ahora es el momento de pedir explicaciones, pero sin perder las formas.
3. Evite las comparaciones con otros empleados, sean de una categoría superior o inferior a la suya. Es su sueldo el que está en juego, no el de su compañero. La evaluación anual mide las aportaciones, usted no es quién para juzgar a los demás.
4.Negocie una subida salarial a dos o tres años, pero marcando unos objetivos concretos, cualitativos y cuantitativos. Un error muy habitual entre los profesionales es cerrar un bruto anual sin tener en cuenta valoraciones a medio plazo.
5.No negocie sólo en términos económicos. Aspectos como la formación o la flexibilidad laboral son una buena opción para cerrar una compensación total satisfactoria y a coste cero.
6. Si en el último año ha desarrollado parte de su actividad en el extranjero recuerde a su jefe que eso ha supuesto un esfuerzo extra y, además, ha contribuido a aumentar su empleabilidad. Sea muy cauto en los términos que plantea y concrete con hechos su mejora profesional.
7.Explique qué valores, capacidades y habilidades le diferencian de los demás y de qué manera han contribuido a su desempeño a lo largo del año.
8.Si tiene a su cargo un equipo de trabajo y ha tenido resultados positivos exponga cómo ha contribuido a ello y cuál ha sido su estrategia. Haga saber que está dispuesto a comunicar el sistema a otras áreas de la organización. Esta iniciativa será positiva para su negociación: no sólo ha conseguido un éxito, sino que desea compartir su secreto para lograrlo.
9.Haga saber que está dispuesto a un esfuerzo extra, siempre y cuando queden reconocidos de alguna manera sus logros anteriores de forma adecuada o en un futuro próximo.
10. Apunte cada uno de los argumentos que su jefe utiliza a lo largo de toda la negociación. Le serán muy útiles en la revisión del año siguiente.