martes, 28 de abril de 2015

La suerte que te digan que NO

¿Cuantas veces te han dicho NO en tu vida?. ¿En cuántas ocasiones te han rechazado para algo?. Según algunos expertos, cada vez que estamos tomando una decisión, sea esta mayor o menor, nos parezca más o menos importante, estamos viviendo una vida diferente a lo que podía haber pasado si hubiéramos tomado un camino en lugar de otro. Pasa lo mismo cuando las decisiones las toman por nosotros, vivimos vidas diferentes según los NO que nos aparezcan.
 
¿Por qué nos sentimos mal cuando nos dicen NO?. El esfuerzo del ser humano por controlarlo todo, implica también controlar a los demás y lo que pasa a nuestro alrededor. Un NO es tomado como algo que no quiero y no acepto, y nos impone un estado de malestar ya que no he sido participe de la decisión. Como dice un amigo mío, no es lo mismo que te deje tu pareja a dejarla tu a ella. Parafraseando a Alejandro Sanz:No es lo mismo.

Pero debemos analizar la gran suerte que nos digan que NO. Hace poco una persona vino a venderme una idea de negocio a mi empresa. Por ser una conocida de hace muchos años la atendí. Cuando finalizo su discurso le dije que su idea no me encajaba, intentando ser lo más correcto posible. Esta persona, lejos de intentar convencerme o analizar mis argumentos para rebatirlos, al ver que yo estaba convencido, me explico lo siguiente: “Estoy muy contenta de que me digas que NO tanto como si me hubieras dicho que SI. Matemáticamente en mi negocio debo recibir un número determinado de NO para tener un SI, por lo que tu NO significa que estoy más cerca del SI”. Mi conocida no se había vuelto loca, tenía una actitud hacia el NO.

Una de mis primeras entrevistas de trabajo, allá por la era cuaternaria antes de los meteoritos,  fue con una persona que hoy considero amigo y excelente profesional. Antonio me entrevisto y yo creo que empatizamos desde el principio, por eso desde ese día nos mantuvimos en contacto y continuamos nuestra relación personal. A los pocos días me dijo que no era la persona seleccionada. Me quede un poco contrariado y no le pregunte el motivo, ya que mi decepción era proporcional a la ilusión con la que salí de aquella entrevista. Él me dijo que con el tiempo entendería que el puesto no era para mí, y que seguramente tendría un futuro profesional brillante en otro lugar. Me fui jodido porque no conseguía un trabajo y seguía en el paro, pero el tiempo y los encuentros profesionales me hicieron continuar con Antonio en contacto y forjar una relación personal y de respeto profesional. Pasados los años, en un encuentro con Antonio, le recordé su “rechazo” de mi candidatura, a lo que el con rostro confiado y mirada penetrante me dijo “Si yo te hubiera seleccionado, quizás hoy no serias el empresario de éxito que eres”. Le agradezco el halago, y entendí que Antonio ya intuía por aquel entonces que un puesto técnico no era acorde con mis habilidades.

Muy poco tiempo después me paso lo mismo con otra persona. Un Director en una empresa de Headhunting que buscaba una persona de Recruitment (lo traduzco al castellano, un cazatalentos que buscaba un ayudante para rastrear candidatos potenciales para sus procesos de selección). Igualmente la entrevista fue estupenda, y a los pocos días su llamada fue muy clara: “Angel eres un tío estupendo, pero no te selecciono porque en poco tiempo me vas a demandar unas labores más comerciales, que son las que tu dominas claramente, y yo necesito alguien que pueda estar conmigo mucho tiempo, ya que tengo que enseñarle y necesito cierta estabilidad en este puesto de trabajo”.Comprendí a esta persona y su argumentación, y aunque me fui nuevamente jodido, entendí que estaba aplicando a ofertas que no eran acordes con mi desarrollo profesional futuro.

Pasado un tiempo tuve la experiencia contraria. Una simpatiquísima chica sevillana se puso en contacto conmigo para poder trabajar en nuestra Delegación de Sevilla. Yo no tenía ningún puesto en ese momento que ofrecerle, y aun así ella decidió seguir en contacto conmigo. Cada cierto tiempo me enviaba correos electronicos con sus pensamientos, su forma de ver la vida de manera personal y profesional, y su maravilloso y estupendo optimismo. En pocos meses me mando un mail donde relataba, con toda su ilusión del mundo, que sacaba su primer libro al mundo exterior, y que ojala nos viéramos en la presentación. Pude acercarme a un Congreso donde daba una conferencia a saludarla, y pude gastarla la broma que a mí me habían gastado en el pasado: “Menos mal que no te seleccione para mi compañía, sino hoy no estarías presentando tu libro”

Algunas personas hoy muy reconocidas han “sufrido” un rechazo, un NO y una decepción. Steve Jobs fue despedido de Apple, empresa que fundo, para luego ser recuperado y hacer historia, tal y como hoy lo conocemos. Michael Jordan fue rechazado por un entrenador de baloncesto en sus inicios en el mundo de la canasta, argumentando que nunca llegaría a nada en este deporte, para convertirse en el mejor jugador de baloncesto de la historia años después.

¿Puede entonces un NO, una negativa, un rechazo, hacernos más fuertes?. Todo depende de cómo afrontemos ese NO. En mis conferencias sobre Empleabilidad suelo decir que siempre hay un puesto para cada persona, y que si no eres seleccionado por una empresa, es que no eras la persona adecuada, y que seguramente hay un puesto esperándote. Por eso les invito, sobre todo a las personas más jóvenes, a que sean ellos mismos, y que no escojan un papel, un rol, un disfraz o una careta, para adaptarse a lo que “creen” que necesita una compañía para contratarles.

No es la primera vez que digo que quemaría todos los libros, artículos y opiniones (no a los autores ojo, que uno no es tan talibán) sobre cómo afrontar una entrevista de trabajo, ya que creo que hay que afrontarlasiendo uno mismo, natural, y ofreciendo lo que es y lo que puede aportar, de manera directa y clara. Esas “obras de teatro” en las que se han convertido las entrevistas de trabajo, no dejan de ser tiempo inútilmente perdido si no hay una actitud de sinceridad para no tener que hacer un “tetris laboral”, adaptándote al hueco que hay que rellenar para ser el escogido para ese puesto.

Desde hace unos años hago la misma pregunta a las personas que entrevisto: ¿Por qué tengo que seleccionarte a ti y no a la persona que viene a la continuación?. La gran mayoría me responde con obviedades como que se van a esforzar mucho, que tienen muchas ganas, que el puesto y la empresa les gusta mucho, que lo van a dar todo, que van a aprender mucho, y algunos llegan a decirme que van a echar muchas horas. Mi respuesta ante las obviedades es la siguiente (ya lo saben los que lean esto y se enfrenten en un futuro a este trance conmigo): “No crees que la persona que viene a continuación puede decirme lo mismo….(silencio)….entonces ¿Qué hago? ¿Por qué tu y no la otra persona?…..Ayudame…..ponte en mi lugar (teatralizo un poco levantándome de mi silla e invitando a la persona entrevistada que se siente en mi silla)”

Y tu ¿Cómo te tomas un NO?



lunes, 27 de abril de 2015

¿Eres un líder rebelde o más bien pasivo?

Laura Martín

En una partida de ajedrez tipo “blitz” o “lightning”, en las que el tiempo es un factor condicionante para cada uno de los movimientos de los jugadores, “seguramente ganaría un líder rebelde debido a su osadía y valentía”, declara el historiador y autor Nacho Soriano. Sin embargo, “en una partida con todo el tiempo del mundo, un líder pasivo sería vencedor gracias a su capacidad de espera”, a esa inacción que obliga al contrincante a mostrar todas sus cartas antes de dar el jaque mate final.

Los libros de historia de la humanidad están repletos de reyes, líderes, luchadores, y rebeldes que con sus actos y su forma de liderazgo han cambiado el curso de los acontecimientos.  Napoleón, los Reyes Católicos, Nelson Mandela o el presidente Kennedy fueron piezas clave del sistema en sus respectivas épocas. Sin las hazañas de cada uno de ellos, la historia tal y como la conocemos hoy en día, sería completamente diferente. Y ahí es dónde radica la contradicción, porque precisamente “en las decisiones complejas es en donde se ve la talla de los líderes, que son responsables de cada éxito y cada fracaso”, afirma Gonzalo Martínez, uno de los autores de “Huellas de gigantes”. Por tanto, ¿un líder puede ser pasivo? ¿puede funcionar una organización con un líder que se deja hacer y es ambiguo en cuanto a sus decisiones?

Seguramente, en alguna empresa se ha encontrado con este tipo de jefes, personas ambiguas que no ofrecen respuestas y soluciones claras a los problemas, y que en muchas ocasiones dejan pasar el tiempo para llevar a cabo cualquier tipo de acción. “Son líderes que te ponen nervioso, porque no sabes bien por donde van a salir”, explica Martínez. Es importante conocerlos, para saber tratar con ellos y poder negociar acuerdos. “En las reuniones tienden a escuchar, a buscar puntos de encuentro, a conciliar y llegar a acuerdos sin levantar mucho polvo”, añade el escritor.

Según Soriano el dirigente pasivo “es más un gestor que un líder propiamente dicho, gestiona la realidad de forma adecuada pero esta más preocupado por administrar la realidad que por crear una nueva”. Estas características son propias de reyes como los austrias menores, “Felipe II, Felipe IV o Carlos II, fueron reyes controlados por sus validos, fueron jefes de gobierno porque les tocó la corona pero delegaron la mayoría de funciones”, afirma. En la actualidad, este tipo de liderazgo se encuentra en la política y en la administración pública, en las que se utiliza mucho la expresión “ponerse de perfil”, que significa no dar una respuesta clara, no posicionarse o dejar pasar una situación. El historiador Soriano resalta que “el líder pasivo es un artista en ponerse de perfil, quedando bien con todos sin resolver el problema pero sobreviviendo. El líder pasivo es sobre todo, un superviviente”.

Por tanto, a la hora de tener que tratar con un jefe pasivo es importante aceptar la realidad a la que te enfrentas y saber que puedes esperar de él. Además, es preferible darle soluciones meditadas para que las valide, pero sobre todo una cosa muy importante es verificar los acuerdos y dejarlos por escrito, “mandarle un e-mail y verificar lo que se ha hablado, en que se ha quedado y cuál es el acuerdo o solución final”, estima Nacho Soriano.

En contraposición, se encuentra el líder rebelde, aquel que se enfrenta a los problemas de cara y realiza un plan de acción para ofrecer medidas que pongan fin al asunto. Lo que realmente caracteriza a un líder inconformista es “el hartazgo de un sistema que considera injusto y plantea la posibilidad de un mundo nuevo igualitario en el cuál las cosas son diferentes”. Por ejemplo, Steve Jobs se planteó acercar la informática a todas las personas de ‘a pié’ porque pensaba que podría tener grandes aplicaciones en el futuro. Otros líderes indomables en la historia han sido los Reyes Católicos que lucharon contra el ‘estatus quo’ del momento o Nelson Mandela, que vivió la mayor parte de su vida luchando contra el ‘apartheid’.

La gran ventaja de este tipo de liderazgo está en el criterio propio, y sobre todo en tener claro que no se quiere, “cuando niegas un rumbo de acción estas generando  posibilidades, y alternativas”, explica el autor Gonzalo Martínez.  Además, añade que “a todos nos viene muy bien tener personas rebeldes en las empresas pero que esas personas nos den alternativas, que no sean personas contestatarias a todo lo que se propone y aporten ideas nuevas”.

Otro punto muy importante está en ganarse la simpatía de sus seguidores, ya que debido a sus ideas generan muchas pasiones pero también mucho rechazo. Sus habilidades comunicativas y su carisma son prácticamente inherentes a su capacidad de liderazgo. Así mismo, tienen que luchar contra sus puntos débiles como son el ego y su propia impaciencia, el querer encontrar solución a sus problemas de manera rápida. “Es importante que comprendan que los cambios importantes requieren plazos y tiempo. Un gran líder rebelde pero que supo esperar fue Mandela, también debido a las circunstancias de que fue encarcelado, pero entendió que el tiempo era necesario para conseguir sus objetivos”, afirma Martínez.

Sin embargo, lo más bonito de la rebeldía es sin duda saber racionalizarla en pequeñas dosis, “no hay por qué elegir ser al 100 % rebelde, hay que tener la inteligencia de saber cuando la realidad te pide más rebeldía y osadía, y cuando te pide más mano izquierda. Al final es un tema de equilibrios”, concluye Gonzalo. Este es el verdadero secreto de un buen liderazgo.


viernes, 24 de abril de 2015

La crisis de los 40: convertirse en sénior

Directivo. 39 años. Un currículum intachable. Una carrera profesional exitosa…pero algo falla. No se siente realizado. Se replantea su trayectoria. Llega la crisis de los 40.

La vida pasa por diferentes periodos de estabilidad y de inestabilidad, es como una montaña rusa, unas veces arriba y otras con todo patas arriba. Durante las épocas de estabilidad las personas construyen su vida en torno a unos pilares, focalizan su profesión, se especializan en lo que más les gusta en ese momento, forman una familia, etc. Según los expertos, estos periodos suelen durar unos siete años.

“Muchas personas describen este periodo de tiempo como el más interesante de sus vidas, a pesar de la adaptación permanente que tienen que hacer ante nuevas responsabilidades personales, familiares y laborales”, explica Vicente Prieto, psicólogo del Colegio de Psicológos de Madrid.

Pero tras el “subidón”, cuando llegan al punto culmen de su carrera, a la cima de la montaña, ya parece que sólo queda descender. Tras experimentar el éxito, muchos comienzan a preguntarse a sí mismos si quieren más de lo mismo o si necesitan un cambio en sus carreras o en sus vidas. “A veces es a raíz de algún tipo de insatisfacción en un área importante de su vida que tiende a extender a las demás. En ese momento empieza a plantearse si quiere seguir viviendo su vida de esa manera o no. Sin saber a veces qué quiere cambiar y cómo hacerlo”, añade Prieto.

La “teoría de la mediana edad” o “picor de los 7 años” explica el por qué de la crisis de los 40, según Daniel Levinson, psicólogo conocido por sus estudios en cuanto al desarrollo de la vida adulta, publicadas en Seasons of a Man´s Life. Esta teoría lo que pretende es desarrollar el progreso personal y laboral mediante ciclos de transición y dudas para alcanzar la madurez.

Este proceso se divide según Levinson en tres partes diferentes:

1. Reevaluar el pasado. La pregunta clave es ¿qué he hecho en todos estos años?. A partir de ahí, se van encadenando una serie de dudas en cuánto a la trayectoria profesional y la vida personal. Quizá, piense que la mayoría de su vida laboral ya ha pasado y quiere tener claro en qué y cómo va a emplear los años restantes. Unos pueden sentirse inseguros y perdidos en la búsqueda de un proyecto más suyo y otros, sin embargo, pueden arriesgarse a experimentar algo nuevo, dejar todo y lanzarse hacia nuevas aventuras, buscando “peligro” u “oportunidades”.

2. Modificar o renegociar los compromisos actuales. Tras reflexionar sobre el pasado, algunos emprenden su propio negocio, otros se divorcian, otros deciden mudarse o irse a otro país a continuar desarrollando sus carreras, etc. La única forma de saber qué es lo que se quiere a partir de ese momento es experimentar y poner a prueba los aspectos de su vida en los que no está conforme. Hay que afrontar que se está en mitad de una transición. Para ello, es importante contrarrestar esta reacción buscando apoyo en otros que se encuentran en la misma situación, conversando y compartiendo los problemas, con el fin de aprender de los demás.

3. Lograr la transición. Convertirse en sénior. Ese es el objetivo, renovarse o morir. No es necesario romper con nuestro “yo”, sino marcar y reencaminar nuestra trayectoria. Si siente que el periodo de cambio ha terminado, que ha encontrado el fin a su crisis, enhorabuena, ha logrado llegar a su meta.

La seguridad, el confort y la certeza han sido puestos a prueba. Realizar una evaluación de nuestra trayectoria no tiene que suponer un caos, esa transición es síntoma de cambio, de superación y mejora.


miércoles, 22 de abril de 2015

Cuando la vulnerabilidad te hace más fuerte

Tras doce años arrastrando una amaxofobia por un accidente de tráfico cuando estaba embarazada de mi primer hijo, no sólo he conseguido volver a conducir, sino que en abril me compré un coche y ahora conduzco de una provincia a otra, por ciudad o por cualquier tipo de carretera secundaria o autovía, como si fuera lo más natural del mundo y lo hubiera hecho durante toda mi vida. Parece increíble, ¿verdad? Vosotros también podríais hacerlo, os lo aseguro.
 
He conseguido superar una depresión y salir de una organización donde el ambiente de la dirección que me rodeaba era excesivamente tóxico y empezar una nueva etapa profesional lejos de mi familia y de mi hogar, pero con mucha ilusión, porque supone un gran reto en mi carrera. Aunque echarémucho de menos a los excelentes compañeros y amigos que me han acompañado en el camino hasta ahora.    

Y no me importa compartir todo esto con vosotros, es importante asumir los problemas cuando llegan para poder superarlos porque como dice el título del artículo: 

la vulnerabilidad nos hace más fuertes.

Nuestro estado de ánimo tiene mucho que ver con cómo nos relacionamos con las cosas, porque no podemos cambiar lo que nos pasa, pero sí la manera de reaccionar ante lo que nos ocurre.

Hemos de trabajar con nuestras posibilidades y oportunidades, no con nuestras limitaciones, así quecambiemos en nuestro lenguaje el concepto problema por el de oportunidad.

La mayoría de las veces nuestro peor enemigo está dentro de nosotros mismos. Los miedos suponen una gran barrera porque cuando nos asustamos no podemos desarrollar nuestras capacidades al cien por cien.

El miedo limita nuestra vida, bloquea nuestros recursos emocionales y sé bien de lo que hablo, porque he vivido dentro de una cárcel llamada fobia durante más de una década.

Todos tenemos talentos, fortalezas y energías dormidas en nuestro interior, pero a lo largo de nuestra vida nos cruzamos con demasiados asesinos de sueños, esperanzas e ilusiones.

Lo más importante es que en nuestro inconsciente hay dos grandes fuerzas: la que nos anula, aquella en la que residen todos nuestros pensamientos tóxicos y otra que está más oculta y es más difícil llegar, pero es la que nos ayuda a desarrollar nuestro potencial.

La verdadera talla de una persona se demuestra en los momentos más difíciles. Cuando la vida nos plantea un desafío sale lo mejor o lo peor de un ser humano.

Sacar lo mejor de nosotros es difícil pero es la única manera de influir en aquello que nos sucede y convertirnos en dueños de nuestro futuro.

Por supervivencia huimos de lo que nos produce dolor, miedo, tristeza, etc. pero el crecimiento personal tiene lugar cuando nos reencontramos con nuestras emociones en las situaciones que nos ponen a prueba.

Nuestro pasado NO predice nuestro futuro porque nuestro futuro lo creamos nosotros con cada decisión que tomamos hoy, ahora mismo.

Nos pueden arrebatar todo, pero jamás nos podrán quitar la libertad de elegir, elegir nuestra actitud, nuestro camino.

¿Por qué no aprovechamos este nuevo año para decirle adiós a nuestros miedos y convertirnos en los creadores de nuestro futuro? 

Yo ya lo he hecho. 

Nadie dijo que fuera fácil, pero la buena noticia es que no es imposible.
"Hay dos tipos de personas que te van a decir que tú no puedes aportar una diferencia a este mundo: aquellos que tienen miedo de intentarlo y aquellos que tienen miedo de que seas tú el que tenga éxito."

Ray Goforth


RRHH Magazine