miércoles, 23 de abril de 2014

Feliç dia de Sant Jordi



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martes, 22 de abril de 2014

La desobediencia inteligente como motor de la innovación…

Nuestras organizaciones demandan nuevos comportamientos… una nueva praxis de hacer y construir empresa… aunque el temor a lo desconocido y al efecto rebelión de las masas les impida expresar esta necesidad de una forma más clara y precisa.
 
Sin embargo y pese a la necesidad de desarrollar e impulsar nuevos comportamientos, nos preocupa naturalmente la repercusión que estos puedan tener en el status quo establecido y aceptado corporativa y mayoritariamente…

Esa cómoda pero al mismo tiempo peligrosa zona de confort en la que se convierten con el paso del tiempo los procesos, las políticas y las prácticas políticamente correctas… son trampas para la evolución de cualquier organización… sin embargo, los muchos paradigmas con los que habitamos a diario reclaman silenciosamente y, en ocasiones casi imploran que como profesionales seamos políticamente incorrectos y practiquemos la desobediencia inteligente…

Quien más y quien menos hemos tenido a lo largo de nuestra trayectoria profesional la tentación de transgredir los límites de lo corporativamente establecido… y… expresar sin pelos en la lengua, de una forma un tanto irreverente nuestra disconformidad o desacuerdo con la forma de proceder mayoritariamente aceptada…

Pero en la mayoría de ocasiones hemos “controlado” nuestra disruptiva tentación. Presumiblemente, el temor a perder nuestro propio status quo y la reputación que tanto nos ha costado conseguir… y el miedo a ser señalados y estigmatizados como “diferentes” habrán ejercido de freno de mano para mantenernos en una opinión divergente y no sumarnos a la corriente de pensamiento mayoritaria (aunque estuviésemos en claro desacuerdo con ella…); nos habrán prevenido de criticar la falta de crítica (para, precisamente no ser criticados), o nos habrán cohibido de practicar la desobediencia inteligente, negándonos a realizar algo que entendíamos perjudicaría nuestra empresa y por ende a nosotros mismos (para protegernos de un riesgo o amenaza empresarialmente hablando… inevitable por otra parte).

Sin embargo, en las circunstancias sociales, económicas y tecnológicas actuales, aún muchas organizaciones viven más preocupadas por preservar el status quo antes que por cuestionarse si esa forma de hacer y ser empresa… esos procesos, las políticas y prácticas asociadas, y lógicamente los comportamientos organizativamente aceptados siguen siendo válidos para trazar una nueva y necesaria hoja de ruta…

Nuestras empresas necesitan profesionales que pongan en práctica comportamientos que desafíen ese orden establecido. Nuestras organizaciones necesitan profesionales que practiquen una desobediencia inteligente… que cuestionen lo que se da por sentado y que pongan al servicio del negocio su capacidad para desafiar las rutinas y lo políticamente adecuado y que construyan de forma disruptiva… pero inteligentemente… una nueva realidad. 

Y, en este punto conviene matizar que practicar la desobediencia inteligente no es boicotear la praxis organizativa. El boicot tiene una finalidad destructiva… por el contrario, la desobediencia inteligente pretende construir desde el desafío a lo establecido. Boicotear el status quo es igual de perjudicial (o más) que ser benevolente con él.

Una organización evoluciona cuando cambian los comportamientos de sus profesionales y, los comportamientos de los profesionales cambian cuando la organización legitima un cierto nivel de irreverencia y se libera de los prejuicios que supone hacer planteamientos y tener comportamientos (a priori…) políticamente incorrectos… cuando, en definitiva se permite y no se persigue la honestidad radical…

No ser inconformistas como profesionales y como empresas puede ser incluso una práctica negligente… cuando sospechamos que seguir haciendo las cosas de la misma forma no contribuye a generar valor en nuestro de negocio… y sin embargo no hacemos nada al respecto.

Estamos idealizando el concepto innovación… cuando en realidad hay que innovar a través de nuevas ideas… y es que, innovar, no consiste en pensar de forma diferente… innovar es hacer las cosas de manera diferente a como se han venido haciendo… y para ello en ocasiones hay que adoptar una actitud desafiante y ser profesionales con rebeldía adolescente…

Hemos construido culturas organizativas excesivamente conservadoras que han practicado la inquisición de los pensamientos divergentes… cuando, curiosamente la desobediencia inteligente es el principal motor de la innovación en una organización… 

Muchas empresas enarbolan la bandera de la innovación cuando siguen premiando la obediencia extrema y la convergencia hacia la tradición… sin embargo, paradójicamente… la desobediencia… eso sí, inteligente… el no gregarismo, la crítica de la falta de crítica, resultan mecanismos imprescindibles para la supervivencia de muchas organizaciones…

La desobediencia, a los ojos de cualquiera que haya leído la historia, es la virtud original del hombre. El progreso ha llegado por la desobediencia, por la desobediencia y la rebelión.

Oscar Wilde



viernes, 11 de abril de 2014

Las herramientas que utilizo para hacer un CV

Depositphotos.com-ChoreographDe vez en cuando me preguntan por las herramientas que utilizo para confeccionar los CV de las personas que contratan mis servicios. Personalmente pienso que no tiene gran misterio, porque lo más importante no son las herramientas, sino saber utilizarlas y aplicar las estrategias adecuadas para conseguir un resultado excelente.
 
Así pues, mis herramientas de trabajo son las siguientes:

- Procesador de textos Word. El clásico de toda la vida. Existen opciones gratuitas como ya comenté anteriormente, o incluso otros procesadores de textos como Pages de Apple, pero en mi caso para escribir un CV utilizo Microsoft Word.

- Para hacer ligeros retoques en fotografías utilizo Gimp si estoy usando un PC o el “Vista previa” de Mac. No necesito nada más, pues apenas se trata de equilibrar colores en la imagen y ajustar el tamaño. Por supuesto que hablo siempre de fotografías que son aptas para un CV, esa es la base para poder trabajar con una foto, ya que si es inadecuada la rechazo y pido a mi cliente que consiga otra fotografía.

- Para encontrar las palabras adecuadas, sinónimos, antónimos e incluso revisar alguna duda ortográfica o sobre el significado de un término, una fuente de información on-line muy valiosa es Wordreference.

- Después utilizo mucho servicios de almacenamiento en la nube como Dropbox, que me sirven para guardar cosas que voy encontrando en internet, y también hago un buen uso de marcadores y favoritos en mi navegador de internet.

Por cierto que si no usas Dropbox y quieres abrir una cuenta e instalarlo en tu ordenador y dispositivos móviles, como tengo yo, debes saber que es gratuito y que si lo haces desde estos links me harás un pequeño favor ;) porque así me dan un poquito más de espacio para seguir trabajando en la nube. ¡Gracias! 

- Como herramientas más comunes y normales utilizo una impresora, láser en mi caso por el volumen de impresiones, y una destructora de papel para eliminar todo lo que imprimo una vez ya no lo necesito. Y por supuesto material de oficina como papel, bolígrafos, marcadores, etc.

¿A dónde quiero llegar contándote con todo esto?

Como ves no utilizo plantillas, ni infografías, ni webs que generan CVs como churros ni nada similar. No creo en ese tipo de sistemas que realizan CVs clónicos, donde no permiten destacar lo mejor de ti mismo como candidato.

Como puedes ver las herramientas que yo pueda utilizar para hacer un CV 100% ganador no son nada de otro mundo, son las mismas a las que prácticamente todos podemos tener alcance, ya sea utilizando medios que tenemos en casa o en la biblioteca o donde podamos.

Lo que es totalmente diferencial para hacer un gran CV es el tiempo que se le dedica, la reflexión y análisis de uno mismo, estudiar bien el sector en el que se desea trabajar, investigar la empresa a la que se desea optar y en definitiva, trabajar mucho con la información para posteriormente darle la forma adecuada en un CV.

Lo fácil es abrir un documento de Word y escribir un CV, lo complicado es saber qué poner, y para eso no hay herramientas físicas, no hay aplicaciones a las que dar a un botón. Obviamente, mi experiencia como reclutadora y conocimientos de selección de personal, de Recursos Humanos y Psicología entre otros, hacen que los CV sean diferentes, que sea el CV único y específico que cada candidato necesita y se llegue a conseguir transmitir quién eres del modo que el seleccionador necesita.

No te centres en buscar las herramientas para confeccionar tu CV, sino en conocer muy bien qué deseas plasmar en el mismo. Las herramientas son un medio para alcanzar un fin, no solamente con usarlas llegarás al final deseado. ;-) 


jueves, 10 de abril de 2014

¿Qué nos hace felices en el trabajo?

Los españoles señalan que el secreto de la felicidad laboral tiene que ver con disfrutar del trabajo que se realiza (38,8%), con contar con un buen ambiente de trabajo y con tener buenos compañeros (17,5%).
Al llegar al tercer factor más importante, existen diferencias entre quienes actualmente trabajan y las personas desempleadas. Para los primeros, el tercer motivo de felicidad laboral lo constituye el salario (13,3%), mientras que para los desempleados es la estabilidad laboral lo más importante para ser feliz (17,4%).

Estos datos se desprenden de un análisis elaborado por Adecco, que estudia si los trabajadores españoles se sienten felices en su profesión y qué aspectos pueden mejorar esa felicidad laboral.

Respecto al año anterior disminuye notablemente la necesidad de un buen ambiente laboral y buenos compañeros. Por el contrario, aumenta la importancia de disfrutar del trabajo que se realiza (38,7% hace doce meses).Por sexos, los hombres que trabajan, en mayor medida que las mujeres, consideran que para ser felices en el trabajo se necesita principalmente disfrutar del trabajo; mientras que las mujeres dan más importancia a la estabilidad laboral.

Igualmente, las personas con estudios superiores que trabajan, en mayor medida, creen que es necesario disfrutar y realizarse personalmente para ser felices en el trabajo, mientras que los que tienen estudios básicos le dan más importancia a tener un buen ambiente laboral.

Por último, si analizamos los datos por grupos de edad vemos que mientras que los encuestados más jóvenes que no trabajan y los que tienen estudios superiores consideran, en mayor proporción, que es necesario disfrutar y realizarse personalmente para ser felices en el trabajo; los de mayor edad y con estudios básicos, sin embargo, le dan más importancia a la estabilidad y a tener trabajo.

En busca de la estabilidad
Cuando se coloca en la misma balanza estabilidad laboral o felicidad en el trabajo, es la primera la que más peso adquiere, tanto para quiénes ya están trabajando como para quiénes no cuentan con un empleo. Así lo afirma el 71,3% de los trabajadores en activo y el 73% de los parados.

Tanto es así que un 62,8% de los encuestados cree que no dejaría su puesto de trabajo actual aunque no fuese feliz en él, pues la situación del mercado laboral es delicada. Si bien es cierto que esta proporción ha disminuido en el último año, cuando se situaba en el 66,7%.

A medida que disminuye el nivel de estudios de los encuestados que trabajan, aumenta el porcentaje de estos que indican que, aunque no sean felices, no se atreven a dejar su trabajo actual debido a la situación del mercado laboral. Además de estos, las mujeres, en mayor medida que los hombres, declaran que no se atreven a dejar su trabajo actual por la misma razón.

Es más, un 60,2% de los trabajadores opina que no sería más feliz que ahora si cambiara de profesión (a medida que disminuye la edad de los consultados, aumenta el porcentaje de los que aseguran que un cambio en estos momentos podría aportarles mayor felicidad). En cambio, a casi 6 de cada 10 (56,4%) sí les gustaría cambiar de funciones dentro de su compañía y lo ven como una opción para aumentar su felicidad laboral.
¿Son más felices los emprendedores?
Cuatro de cada diez encuestados por Adecco (40,9%) creen que serían más felices si emprendiesen su propio negocio pues podrían organizarse su tiempo y dedicarse a una profesión que les gustase; sin embargo, un 37% cree lo contrario ya que el emprendimiento conlleva demasiadas obligaciones y responsabilidades. El restante 22,1% no sabe si sería más o menos feliz que ahora.

Cuando se les formula la misma pregunta a los desempleados, el 45,8% cree que emprendiendo sería más feliz, un 31,8% piensa que no sería así y el otro 22,4% está indeciso.

Navarros, asturianos, extremeños y vascos, los más felices en su empleo
Casi 8 de cada 10 españoles encuestados (79,7%) reconocen ser feliz en su profesión, frente a un 20,3% que afirma no serlo. Los resultados ponen de manifiesto que en el último año ha aumentado el porcentaje de personas que se consideran felices en su profesión en España, 1,8 puntos porcentuales (p. p.) más respecto a la anterior edición (77,9%) y acercándose al 81,2% de españoles que afirmaba sentirse feliz en su trabajo en 2011.

En general, todas las autonomías han visto crecer el porcentaje de trabajadores que se declaran felices con respecto al año anterior, pero en tres ha ocurrido de manera más destacada: es el caso de Galicia (+ 8,6 p. p.), La Rioja (+ 8,4 p. p.) y País Vasco (+ 6 p. p.). Sólo en cuatro comunidades desciende el índice de empleados felices en el trabajo en el último año: Murcia (- 14,8 p. p.), Baleares (- 9,4 p. p.), Cantabria (- 3,2) y Canarias (- 1,1).

El 90,5% de los navarros, el 85,7% de los asturianos, el 85,2% de los extremeños y el 83,6% de los vascos se consideran felices en su profesión, encabezando la clasificación de las autonomías. Todos ellos son un poco más felices que el año pasado aunque el caso de los navarros es especialmente significativo pues sus niveles de felicidad superan el 90% (única región donde se alcanzan estos valores).

En el extremo opuesto, los canarios (70,5%), baleares (70,6%) y murcianos (71,4%) son los que representan porcentajes de felicidad más bajos entre los españoles.


Fuente: Adecco. 
 
 
 

miércoles, 9 de abril de 2014

Las empresas necesitan buscar la felicidad entre sus empleados




·        Las empresas para tener rentabilidad necesitan tener a los empleados contentos y felices.
·        Según Mónica Esgueva “La felicidad como personas debemos entenderla desde la mente” para así controlar la inteligencia emocional



jmagen felidad dentro
Alba Paz | Madrid

Las empresas necesitan promover políticas de bienestar dentro de su propia organización partiendo de la base de que la felicidad es la nueva competencia para aumentar la rentabilidad y obtener buenos resultados. Aún hay compañías que, aunque lleven a cabo este tipo de esfuerzos, no son conscientes de este cambio al no utilizar la palabra felicidad. Esta es la conclusión del coloquio organizado por Pandorai y el Instituto de Estudios Cajasol con motivo del Día de la Felicidad, el 20 de marzo.

La sesión divida en dos partes, contó con la presencia de Ignacio Cañaveral, profesor de Habilidades y Competencias Directivas, y Mónica Esgueva, embajadora de la Felicidad de Pandora. Ambos junto a directores de recursos humanos reflexionaron acerca de la importancia de la Felicidad en los empleados y su influencia en la productividad individual y colectiva dentro de la organización.

En la primera de ellas el tema estelar por parte de los expertos en gestión de personas fue el papel que juegan las emociones en nuestra actitud personal dentro del marco de la felicidad individual. Mónica Esgueva declaró que “La felicidad como personas debemos entenderla desde la mente” ya que ella mismo defendió cada persona es capaz de gestionar las diferentes situaciones, además de que inteligencia emocional marca la diferencia de los profesionales. La segunda parte de la jornada se centró en la aplicación de conceptos como felicidad, actitud positiva o la gestión emocional dentro de las organizaciones.

Se presentaron algunos indicadores que muchas empresas aplican diariamente sin saberlo, especialmente las relacionadas con la Felicidad Interior Bruta (FIB) que son trasladados a las empresas en lo que se denomina la Felicidad Empresarial Bruta (FEB). Algunos de estos indicadores son el bienestar psicológico, la gestión emocional entendida como motivación en la empresa o la diversidad en la empresa, centrada en la gestión de las relaciones interpersonales.