martes, 27 de septiembre de 2016

Visita a El Nacional de Barcelona

Anoche una representación del tejido asociativo vivimos una velada maravillosa en un entorno privilegiado. Muchas gracias a las personas que nos cuidaron tanto en El Nacional, por organizarnos esta visita clandestina!







lunes, 26 de septiembre de 2016

¿Y si la flexibilidad laboral no te hace libre?

Organizar tu jornada laboral y tolerar y respetar tu horario y el de los demás es básico para que trabajar dónde y cuándo quieras no te esclavice. 
 
Disponibilidad total y no desconectar no son los pilares de la flexibilidad laboral, "eso es una vorágine de trabajo desmesurada que rompe las bondades de poder organizar tu vida profesional y personal". Quien afirma esto es Xavier Baraza. Director del Máster Universitarios en PRL de la UOC sabe, como el resto de sus compañeros, lo que es trabajar en remoto o, lo que el común de los mortales conoce como trabajar en casa. Poder organizar la jornada laboral a conveniencia es uno de los mayores atractivos que supone esta opción que, si no se controla, puede acabar convirtiéndose en una condena. "A veces esta autonomía genera en el profesional una ansiedad porque siente la necesidad de justificarse si no atendió una llamada o respondió un correo electrónico. Por otra parte, sin una correcta gestión del tiempo en la que no se contemplen los imprevistos de la vida cotidiana, la jornada se suele alargar. Y lo peor de todo, los hábitos alimenticios no se cumplen comiendo algo delante del ordenador para seguir avanzando. Es lo que se conoce como el síndrome de la patata frita".

Responsabilidad

La cara B de la flexibilidad laboral no tiene porqué mermar lo que, en palabras de Raquel Roca, consultora digital y socia en Mind The Gap, "es un cambio de mentalidad profundo, que afecta a la cultura empresarial, porque lo que se busca es la autogestión de los profesionales para que de manera natural y autónoma, sean capaces de equilibrar su tiempo para dar lo mejor de sí en el trabajo y obtener lo mejor de sí en el trabajo". Hay personas que son más activas por la mañana -alondras- y otras que es a última hora del día cuando despiertan de su letargo -búhos-. Exprimir el momento más productivo es uno de los atractivos que ofrece la flexiblidad... pero recuerda que esa elección supone respetar el momento de descanso u ocio del resto -colaboradores y clientes-. La tolerancia y el respeto por el horario de los otros es parte de esa responsabilidad obligatoria. 

David Córdova, socio de Vinces -consultora estratégica en asuntos corporativos y de gobierno-, asegura que la flexibilidad laboral nos lleva a ser más responsables de nuestro tiempo y mejores gestores. Somos los principales perjudicados si no lo hacemos bien". Cuenta que en el despacho trabajan diez personas y que parte del motivo para retener talento es una política de flexibilidad apoyada en la confianza y la responsabilidad". Roca afirma que "la flexibilidad y la libertad van de la mano sólo cuando me dejan tomar el control de mi tiempo profesional, y confían en mi capacidad para cumplir con los objetivos pactados, sin que me presionen en el proceso".

'Smart worker'

La tecnología hace libre o atrapa en una red a los profesionales que pueden organizar su horario. "Saber desconectar es básico para no caer en el tecnoestrés. Y, sobre todo, hay que saber controlar la ansiedad que provoca que fallen los sistemas de comunicación", dice Baraza.
En su libro Knowmads, los trabajadores del futuro (Ed. Lid), Roca menciona el lifehacking, un término que acuñó en 2004 el periodista especializado en tecnología Danny O'Brien: "Una estrategia o técnica para administrar el tiempo propio y las actividades diarias de un modo más efi+ciente". Utilizar la tecnología para conseguir ser más eficientes. Algunos ya utilizan el término smart worker para calificar a aquellos que utilizan la tecnología a su favor, para que la flexiblidad sea sinónimo de libertad, no de condena.

Desconectar, la llave de la eficiencia

  • Si trabajas desde casa, habilita un espacio para ello, en el que te concentres sin interrupciones.
  • Establece un horario de trabajo que contemple pausas, al menos cada dos horas.
  • Parar para comer es necesario si no quieres ser víctima del 'síndrome de la patata frita'.
  • Escoge la tecnología que te haga más eficiente. No necesitas estar siempre disponible, pero sí conectado.

Expansión

martes, 20 de septiembre de 2016

Las ventajas de tener un jefe antipático

Tener un jefe que es simpático en su trato con los empleados puede conllevar un bajo nivel de exigencia y, por tanto, una menor evolución de las capacidades y habilidades de los trabajadores. No asumir retos, sólo porque no se quiere presionar al personal, además de ser perjudicial para los resultados de negocio puede ser una pérdida del talento potencial de los empleados.

A veces los empleados confunden una actitud de sobre exigencia con una señal de tiranía por parte de los jefes. Sin embargo, el objetivo de presionar a los empleados, desde un enfoque de respeto y comprensión, supone un esfuerzo por parte de estas altas esferas por sacar lo mejor de sus trabajadores y de potenciar sus talentos.

Esto no significa que las actitudes amables sean un signo de debilidad, pero es cierto que ser demasiado complacientes con los empleados puede generar actitudes cómodas en ellos, que les impidan alcanzar el máximo de su rendimiento a través de habilidades que, sin presión, no son capaces de aflorar como la dirección de un proyecto nuevo, gestión de la presión ante situaciones difíciles o de crisis etc.

Los jefes que se sitúan bajo un perfil de “amigo” de cara a sus subordinados tienen miedo de fijar objetivos de rendimiento muy altos y de retar a su personal a cumplirlos y sobrepasarlos, porque cree que si lo hace su estima podría disminuir, tal y como señala un artículo publicado en la BBC.

Los mejores líderes enfocan el trabajo desde la vertiente de los resultados, apartando la imagen que puedan generar por ello. Sus expectativas son altas y no negociables. Sus equipos lo saben y, paradójicamente, su dureza, acompañada de una fidelidad a sus visiones únicas e inspiradoras, muchas veces genera apreciación. De hecho, producen algo más grande que una simple estima entre la mayoría de los empleados: un respeto profundo y una mayor lealtad.

Sin embargo, no hay que confundir ser duro con ser ofensivo o degradante. Hay que valorar al empleado por sus éxitos y no por sus fracasos, ya que enfrentarse a nuevos retos supone asumir que se puede fallar. Por tanto, valorar ese aprendizaje y reforzar la confianza en los empleados, aún si han fallado, es una muestra de lo que ese liderazgo puede hacer en los resultados finales.


viernes, 16 de septiembre de 2016

7 posturas corporales claves para triunfar en una entrevista de trabajo

  • El lenguaje no verbal puede ser tu mejor aliado para conseguir un nuevo empleo


Si tienes una entrevista de trabajo a la vista, seguro que te has preparado tu mejor discurso- de lo contrario deberías hacerlo- para mostrar lo mejor de ti y triunfar en la prueba. Pero cuidado, si los nervios te hacen pasar un mal trago tu lenguaje corporal podría no ser coherente con lo que estás diciendo y arruinarlo todo.
La doctora Carol Goman, autora de El Lenguaje Silencioso de los Líderes, ha declarado a la revista Time que “hay dos conversaciones paralelas en una entrevista: el intercambio verbal y el no verbal. Cuando tu cuerpo refleja algo diferente de lo que dicen tus palabras, la gente se quedará con tus gestos”. Estos son algunos consejos que te ayudarán a conseguir el puesto que deseas.

1. Adopta una posición de poder
Llega un poco antes a la entrevista y vete al lavabo. Mírate al espejo y dedica dos minutos a creerte un superhéroe: coloca los pies un poco separados y las manos sobre tus caderas. “Algunas investigaciones demuestran que hacer este gesto aumenta la testosterona, lo que te hace sentir más seguro y a la vez disminuye la hormona que genera el estrés”, explica Goman.
2. Lee el periódico y no el móvil
Es normal que mientras esperas a que te llamen, sobre todo si hace rato que estás aguardando, mires tu móvil para distraerte un poco. Pero este gesto hace que pierdas los beneficios de la pose de poder. “Cuando te encorvas para mirar tu teléfono tus niveles de cortisona aumentan y la testosterona empieza a bajar”.
Una buena alternativa es llevar un periódico y ojearlo. “Tu cuerpo se expande de forma natural y tu espalda y tu cuello se ponen más rectos”, detalla Goman. De esta forma resulta más sencillo mantener la sensación de empoderamiento.
3. Proyecta el tipo de sonrisa correcta
El cerebro tarda solamente 200 milisegundos en interpretar la expresión facial de alguien, según una investigación de la Universidad de Glasgow. “Si tienes la más mínima muestra de duda o preocupación cuando entras por la puerta el entrevistador se va fijar mucho en ella”, señala la Doctora Goman.
4. Perfecciona el apretón de manos
“El contacto físico es la señal no verbal más primitiva y poderosa”, indica Goman. Te aconsejamos que, en este primer trato, sacudas la mano del entrevistador firmemente mirándole a los ojos. “Intenta que no sea una mirada muy penetrante pero tampoco demasiado escurridiza, porque da la impresión de que tienes algo que ocultar”.
Otro detalle importante en este primer momento es intentar decir el nombre de la persona. “Hay una palabra que todos amamos por encima de las demás: nuestro propio nombre”, dice Goman. “Cuando lo oímos, un foco de atención se activa en nuestro cerebro”. Así que cuando dices: “Encantado/a de conocerte, Susana”, mientras le das la mano, has vinculado el contacto con algo positivo en la mente de la otra persona.
5. Habla con gestos
Los gestos que haces ayudan a ilustrar mejor tu discurso. “Por eso tendemos a mover las manos incluso cuando hablamos por teléfono”, aclara Goman. Los gestos son importantes porque ayudan a eliminar las muletillas como “eh”, “¿no?” o “mmm” que no deberían estar presentes en tu presentación. Pero tienen que ser relajados, si no parecerá que has perdido el control.
Evita también los gestos para tranquilizarte, como tocarte el pelo, frotarte las manos o tocarte la cara. “Son signos de nerviosismo. Si te das cuenta de que los estás haciendo, pon las manos sobre tu regazo”, aconseja Goman.
6. No te hagas pequeño
“Estudios recientes de la universidad de Harvard y Columbia han concluido que las mujeres tienden a reducir sus cuerpos. Se sientan con las piernas cruzadas o muy juntas y con los brazos pegados al torso”, dice Goman. “De esta forma pareces más pequeño de lo que en realidad eres”. Aunque no te lo parezca, transmites la sensación de tener poca seguridad y eso no te interesa.
Lo que deberías hacer es poner los brazos en el reposabrazos y mantener los pies firmes en el suelo. La doctora Goman afirma que así te sentirás un poco más seguro. Otro truco es inclinarte un poco hacia delante con el cuerpo, cosa que te hará parecer más interesado y entusiasmado con la entrevista.
7. Sé un espejo
Imita sus movimientos. Si el entrevistador pone las manos sobre su regazo y mueve ligeramente la cabeza hacia un lado, haz lo mismo. Pero espera unos dos segundos. Goman explica que este breve detalle hace que se establezca una mayor conexión entre los dos. “De manera inconsciente, esto le envía el mensaje de que sois personas un poco más cercanas”, según concreta Goman.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Communicating in Difficult Situations


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You face difficult situations every day in the workplace. Whether you’re working with a stubborn coworker, a pushy salesperson, or an angry customer, it is important to handle these situations professionally. Each situation is different and will require you to respond and communicate in a way that is appropriate for each situation. Although you can’t always avoid difficult situations, good communication skills will allow you to handle them in a better way.
Here are five possible situations you might face in the workplace, along with communication tips to help you handle each situation professionally:
1. Giving criticism
2. Receiving criticism
3. Delivering bad news
4. Saying “no”
5. Questioning

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Giving criticism. Nobody is perfect and everyone makes mistakes. Keep this in mind as you face difficult situations in the workplace. It will help you to give criticism in a helpful or positive way. Although criticism sounds like a negative thing, it is necessary in order for honesty and excellence to exist at work.
For example, let’s say that your co-worker is filing orders in the wrong order. If you don’t criticize, or tell them what they are doing wrong, your co-worker will continue to do the work poorly.
It’s not always easy to give criticism. It feels uncomfortable to point out another person’s mistake because you don’t know how the person will react. The person you’re criticizing could be offended or angry that you pointed out their mistake. Follow these tips for giving criticism in a helpful or positive way:
1. Talk to the person in a private location so you don’t criticize them in front of others
2. Make eye contact
3. Make the criticism about the behavior, not the person
4. Offer advice on how to improve
5. End on a positive note or by giving a compliment

Receiving criticism. Sometimes being criticized is even harder than giving criticism. Think of criticism as a positive thing and try to learn from it rather than taking it as a negative or an insult. Follow these tips for receiving criticism and responding to it in a positive way:
1. Listen to what the person is telling you
2. Consider their advice
3. Avoid responding defensively or angrily
4. Thank them for their advice
5. Try to follow their advice the next time you have the opportunity

Not everyone you work with will be helpful or positive in the way they give criticism. You will likely experience people who criticize you in a way that seems offensive or insensitive. If this happens, remind yourself that they are probably just trying to help and accept their feedback. It’s important not to get upset and to respond in a respectful manner. If you find the offensive behavior continues, consider talking to the person or your supervisor about it.
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Delivering bad news. Not many people enjoy delivering bad news. Although you never know exactly how the person will react, you do know that they won’t be happy about what you have to say. However, the way you deliver the news might help the person respond better to what you have to say. Here are 5 tips to help you deliver bad news:
1. Speak in a calm, clear voice
2. Give background information and explain why this happened
3. Show empathy
4. Offer solutions to make the situation better
5. Focus on the positive and talk about what possible good could come of this situation

Saying “no.” Have you ever been in a situation where you wanted to say “no” to someone, but instead you said “yes” simply because it was easier? Sometimes it’s tempting to do this because you’re afraid that saying “no” will disappoint the person. Other times, you say “yes” because the person you’re talking to pushed you into saying “yes.”
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Learning to say “no” is a valuable skill in the workplace. It can help you stand up to a pushy salesperson or turn down a request to help with a project that you don’t have time to do. No matter who you’re saying “no” to, it’s important that you say it with confidence. Speaking confidently will prevent people from questioning your response or thinking there’s a chance they can get you to change your answer. If it helps you feel better about saying “no” you can justify your answer by explaining why you have to say “no.”
Questioning. In the workplace, people will have ideas that you don’t agree with. Sometimes it might seem easier to just let it go and move on. However, if you never question ideas, you might miss out on a better way of doing something.
When you decide to question an idea, it is important to do it in a polite, respectful way. Speak in a kind, calm voice and choose your words carefully. Try not to offend the person you are questioning so they feel comfortable responding to your challenge.
For example, instead of asking, “Why did you do that?” say, “I’m not sure I understand why you did it that way. Could you please explain your process to me?” Asking the question this way does not point the finger of blame, it simply shows that you’re trying to understand something.