lunes, 24 de enero de 2011

Llegar donde quieres sólo depende de ti

El rumbo de la trayectoria profesional lo marca cada individuo. Los tiempos en los que la empresa era responsable del crecimiento del profesional han pasado y ahora más que nunca cada trabajador debe definir qué quiere hacer, dónde quiere llegar y en qué momento.

Cuando se le pregunta a alguien por sus perspectivas y planes profesionales lo más habitual es que no lo tenga nada claro y que muestre cierto conformismo y resignación ante su situación actual y su futuro. Esa dejadez y pensar que esto es lo que te ha tocado, y punto, es lo que, según Nekane Rodríguez, directora de Creade Lee Hecht Harrison, nunca debe dominarnos, "porque la trayectoria de nuestra carrera profesional es responsabilidad de cada uno".

Muchos empleados siguen esperando que sea la compañía en la que trabajan la que defina las líneas de su desarrollo. Pero ahora el panorama es otro, los trabajos para toda la vida son algo del pasado y nadie más que el propio individuo es quien traza su rumbo. Cada persona, acceda por primera vez al mercado de trabajo o lleve años ya en él, debe reflexionar sobre qué quiere hacer, dónde quiere llegar y cuándo.



Promoción
Sin embargo, y de acuerdo con un estudio de Randstad, el 52% de los empleados no tiene en mente la idea de promocionar, porque está cómodo con su labor y no siente la necesidad de hacer algo diferente. ¿Qué nos paraliza? Para Marta Cao y Beatriz Rosales, de HR Solutions, "es cierto que en la época de crisis que estamos viviendo el miedo al cambio es latente". En las empresas, la exigencia es mucho mayor en la consecución de objetivos (ya sean cuantitativos o cualitativos) y la presión es muy alta. Por eso muchos profesionales creen que manteniéndose en el mismo puesto y con las mismas funciones uno "pisa terreno seguro". Además, a todo esto hay que añadir que se valora mucho más la vida privada: Disfrutar de los hobbies, de la familia, de los amigos...



Pasos a seguir
El desarrollo de la propia carrera debe tener unos objetivos que no tienen que ir sólo destinados a ocupar un puesto de mando. Las aspiraciones pueden ser mejorar la técnica de trabajo, cambiar de departamento o línea de negocio, asumir nuevas responsabilidades o, simplemente, adquirir nuevos conocimientos. Pilar Jericó, consultora y escritora, señala que "el desarrollo, entendido como crecimiento de una persona, es algo que nunca se ha de perder de vista. El profesional ha de estar preparado y cuidar su empleabilidad, porque la trayectoria en una empresa depende de muchas variables, que no siempre podemos controlar como una fusión, una crisis o un cambio de responsable. Y ante estas situaciones lo importante es cómo se reacciona". Nekane Rodríguez también insiste en esta idea y recuerda que las compañías buscan en sus empleados el expertice, la proactividad, la capacidad de influir positivamente en otros y el entusiasmo con el que afrontan los proyectos y también los problemas.



Para crecer profesionalmente hay que empezar por conocer los puntos débiles y fuertes de cada uno, plantearse retos a corto plazo que sean factibles pero, además de ello, Jericó añade que es importante conocer los hilos de poder en la empresa: "Siempre se tiene más impacto si se habla bien de uno: y más cuando el que lo hace está en las esferas de mando".


La directora de Creade Lee Hecht Harrison destaca que "para prosperar es esencial cuidar nuestros resultados, aprender a trabajar en equipo y gestionar los conflictos. Pero, sobre todo, es fundamental averiguar qué necesitamos, formarnos continuamente y buscar actividades complementarias que, ante todo, nos realicen como persona".



Pero en este trazado de rumbo se cometen muchos errores y el más común es "pensar que lo sabes todo. No admitir el cuestionamiento de lo que se hace, pensar que no tienes más talento o potencial... En definitiva, todo aquello que es un freno en nuestra capacidad de aprendizaje", resume Jericó.