viernes, 1 de julio de 2011

Pero... ¿Tienes estudios, piltrafilla? ¿Vas al gimnasio?

Estamos ante varias generaciones, tanto de profesionales jóvenes como de profesionales con experiencia, desorientados y desconcertados ante un futuro incierto. En muchos de los casos sus perfiles profesionales están quedando obsoletos. ¿Cuáles son las claves para mantenerse y adaptarse a las futuras demandas del mercado de trabajo?

Hace ya algún tiempo una conocida marca de conservas lanzó una campaña publicitaria en la que aparecía un bonito apesadumbrado en la consulta del médico. Aspiraba a ser un atún de calidad superior. "Pero… ¿tú tienes estudios piltrafilla?, ¿Vas al gimnasio?", espetaba con mezcla de indignación y condescendencia el doctor. Este anuncio podría muy bien hoy en día representar a toda una generación de jóvenes, y no tan jóvenes, que de un día a otro se han quedado fuera del mercado de trabajo y que han iniciado una peregrinación por los departamentos de selección de diferentes empresas.

Se encuentran desorientados y desconcertados porque aquellas capacidades y cualidades profesionales que eran muy valoradas hace apenas unos años, han quedado obsoletas por la baja demanda de sus perfiles profesionales. Quizá el tema principal, más allá de la preparación, está en la reorientación del objetivo profesional. Aquí, al menos, el atún de nuestro anuncio sabía que quería ser un atún de calidad: "Atún del Norte".

Los jóvenes de ahora quieren ser médicos, bomberos, arquitectos, periodistas, etc. Sin embargo, resulta complicado que algunos expresen querer ser programadores, auditores, consultores, peritos de seguros o comerciales por poner sólo algún ejemplo. Y es que el tema de la "vocación" profesional se ha vuelto más complejo que nunca. En primer lugar, porque muchas profesiones no están asociadas de forma directa, y desde hace tiempo, a una carrera universitaria o formación profesional específica. Muchos de los estudiantes y profesionales de este país eligen su formación, sea reglada o complementaria, no tanto por "vocación" auténtica, sino por el reconocimiento social, el grado de dificultad en la consecución del título, o si "tendrá muchas salidas profesionales", independientemente de cuáles sean estas.

En segundo lugar, es harto complicado explicar y que el entorno entienda, por su carácter intangible, la misión y contenido de muchas de las profesiones actuales. Así resulta difícil que se atraigan "vocaciones" y se amplíe el espectro diana de puestos. Y tercero y último, como bien dice el refrán, "el hábito no hace al monje", porque ahora más que nunca las nuevas reglas del mercado han roto la relación biunívoca de que eres lo que trabajas. Desgraciadamente en España, todavía a diferencia de otros países como Estados Unidos, Reino Unido o Alemania, todavía somos bastante rígidos en este aspecto. Las asignaciones a puestos de trabajo se realizan más por contenido y trayectoria curricular que por las capacidades reales, intereses y polivalencia del candidato.

En la medida en que las herramientas de trabajo avanzan y los diferentes sectores evolucionan, también las capacidades y habilidades que se requieren de un profesional varían y con ellas la esencia misma de muchos puestos. De esta manera, no podemos ni imaginar hoy en día que profesiones existirán dentro de dos, cinco o diez años.

¿Cómo prepararse ante este nuevo entorno? Las claves para tu evolución y competitividad en el mercado laboral serán las siguientes:

1.Céntrate en tus fortalezas, tu principal diferencial: La mayoría de profesiones no obedecen a una "vocación", sino a un conjunto de aptitudes e intereses que, a su vez, se pueden trasladar a diferentes ámbitos profesionales. Piensa en qué tipo de actividades te sientes más satisfecho y a la vez te retan a mejorar.

2.El objetivo profesional no se consigue por ciencia infusa, ¡organízate!: Centra el tiro, canaliza el esfuerzo en una dirección y márcate submetas.

3.Ve al "gimnasio": No bajes la guardia, fórmate de manera continua, busca experiencias, y disfruta del camino. Para disfrutar hay que elegir desarrollar aquellas habilidades y adquirir los conocimientos que nos apasionan, y que no necesariamente son los que tenemos más potenciados.

4.¡No te preocupes, ocúpate!: Acota la autocomplacencia, analiza la situación, pero después, actúa. Sólo un 8% como máximo de los candidatos en procesos de selección hacen un seguimiento activo de su proceso selectivo: llama, indaga, pregunta, busca respuestas y demuestra tu interés.

5.Cierra la boca, abre los ojos y escucha: Se receptivo al entorno, lee, olfatea el terreno. Para saber lo que te falta o tu ventaja competitiva en el mercado, debes saber lo que se pide. No desaproveches ninguna oportunidad de obtener feedback, de conocer cómo te perciben los demás.

6.Agudiza tu sentido del humor: Las personas que tienen sentido del humor positivo generan expectativas positivas a su alrededor aumentando su capacidad de relación y, además, toleran mejor la frustración.
Todos estos puntos no son en sí el cuaderno de bitácora para adaptarse, a corto plazo, a un mercado de trabajo de aguas turbulentas. Sin embargo, a medio/largo plazo facilitan el rumbo en una vida profesional que será cada vez más dilatada y en la que se requerirán, por parte de todos, múltiples cambios de timón.