lunes, 9 de enero de 2012

No mirar atrás

Es habitual en estas fechas leer resúmenes del año que ha terminado. Somos seres predecibles y reiterativos en algunas costumbres. Pero, ¿es bueno mirar atrás? Creo que el pasado sí importa. Se aprende de él y nos marca para afrontar el futuro.

También es verdad que nuestra memoria es selectiva y nos defendemos del pasado traumático intentando arrinconar esos gigas de memoria en una parte de nuestro disco duro que no solemos consultar, aunque en ocasiones emanen de manera sorpresiva para recordarnos su existencia y que no se pueden borrar.

Pero este año que comienza es diferente. Hay algo que lo hace distinto y eso es la esperanza. Y no hablo de la niña de Rajoy, aunque tenga algo de relación. Hablo de que hemos cambiado al comité de dirección del país y a su presidente y, al igual que en la empresa cuando hay un cambio y los empleados son conscientes de que es lo mejor, crece la ilusión y la esperanza.

2012 no será mejor que 2011, tengámoslo claro. Pero al menos hemos tenido la oportunidad de cambiar algo y eso nos da otra perspectiva: la de mirar al futuro con ganas, con entusiasmo, con cierto optimismo y, sobre todo, con expectativas de que las cosas mejoren. Esa expectativa nos da vida y nos invita a mirar para adelante. Cuando una actitud cambia, la productividad se ve afectada positiva o negativamente. No miremos atrás o al menos intentemos no hacerlo. Miremos adelante y confiemos en que la nueva dirección sea capaz de sacarnos de este lío.