viernes, 27 de junio de 2014

Lo siento, pero no vas a encontrar empleo

Sí, esto es así para algunas personas, seguramente ellas ni siquiera son conscientes de ello, pero puedo afirmar sin temor a equivocarme que en un 99’9% de los casos van a seguir desempleados. ¿Te parece difícil, asombroso, doloroso quizás? Bueno sigue leyendo y sabrás si eres una de esas personas o no.

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Desde hace más de 1 año (1 año y 3 meses) vengo recibiendo del orden de 6 a 10 emails semanales en los que alguien me pide que revise su CV y le diga si está bien ya que no encuentra trabajo. Por supuesto he recibido emails en todo tipo de “tono”, desde el “porque yo lo valgo” que te exige que le revises el CV porque sí, hasta el “humilde y desesperado” que suele ser educado y demuestra haberse molestado en tratar de hacer las cosas bien.
Te aseguro que entre un tipo de “tono” y otro hay muchas variables, pero sin embargo he podido observar ciertas diferencias entre dichas personas. Esa diferencia es la que marca que como te decía en el título provoca que algunos de ellos no vayan a encontrar nunca trabajo.

Las ganas

Aquellos que seguramente no encontrarán trabajo, no suelen buscar información, no han retocado su CV en años e incluso algunos ni siquiera lo han realizado ellos. Casos sorprendentes en los que te “lloran” diciendo que llevan 2 años buscando trabajo y cuando preguntas qué han hecho ese tiempo y ves su CV, resulta que solo ven las ofertas de los portales web (nada de buscar activamente). Además, te informan de que el CV se lo hizo su hija, sobrino, primo, etc. y ¡ojo! que no son personas mayores o desconectadas tecnológicamente, si es eso lo que has pensado.
Cuando ves que ni se han  molestado en hacer ellos su CV ni en leer en Internet cómo se hace para mejorar existiendo tanta información gratuita, te llevas las manos a la cabeza. Porque, y lo siento si alguien se ofende, pero si no haces nada, y las ganas de “mover el culo” son nulas, no voy a ser yo quien te resuelva la papeleta. Además, que estoy convencida que incluso dándoles un CV bueno no encontrarían trabajo, si les va a dar pereza enviarlo o copiarlo en los portales web, por no decir que seguro que son de los que si les llaman a entrevista no saben responder a la pregunta “¿qué conoces de la empresa?”.

Las formas

Aquí si que me tengo que poner seria, al principio he de reconocer (los primeros meses) que me indignaba un poco, me entristecía o incluso enfadaba según el “tono” del email recibido, pero ahora ya no me producen el mismo efecto.
Los “porque yo lo valgo”: son bordes en el email. No suelen llamarte por tu nombre, ¿para qué?, no les importas y solo quieren “gorronearte” tu tiempo, que suelen juzgar como menos valioso que el suyo. No suelen decir “Hola” ni “Gracias”, ni “Adiós”, ¿para qué?, si ser educado está pasado de moda y como deben pensar que les debo poco menos que la vida, no hay necesidad de usar formulas sencillas pero habituales en la comunicación entre personas, pese a que están pidiendo mi “ayuda”.
Los “humilde – desesperados”: hay de todo, mentirosos que se inventan tres hijos y X años de desempleo, etc. hasta personas que realmente no pueden hacer mas de lo que han hecho hasta ahora. A los mentirosos se les pilla por norma general rápido, ya que tengo la manía de buscar el nombre y apellido en Internet a ver que me cuenta Google sobre ellos. Ver Facebooks y datos que no apoyan sino que desmienten lo que me has contado en el email suele ayudar y no poco.
Dentro de los que no mienten, podemos separarlos en humildes y desesperados. Los desesperados muchas veces tienen un tono apresurado, escritura confusa y “rota” pero eso es debido al estado emocional en el que se encuentran al escribir el email.
Los humildes, suelen ser corteses y educados, te dan argumentos y explicaciones de lo que han realizado o no para tratar de conseguir trabajo sin tu ayuda y muestran una cierta consideración por tu tiempo, trabajo y valía.
Entre los “porque yo lo valgo” y los “humildes – desesperados” hay toda una escala de “tonos” y formas, pero no sobresale ninguna en particular.

La implicación

Ni que decir tiene que este es el factor clave, lo que marca la diferencia en todos los casos expuestos y lo que hace que una persona independientemente de la edad, sexo y experiencia que tenga encuentre trabajo o no. Pueden darse distintas combinaciones entre las ganas, las formas y la implicación. Quiero puntualizar que si se tienen muchas ganas pero no te implicas no haces nada. Querer y desear todos los días conseguir trabajo, pero sin remangarte y ponerte manos a la obra hace que no se encuentre trabajo.
He dejado un 0’01% porque nunca se sabe y a veces te sorprendes, pero lo normal es que sin ganas, sin formas y sin implicación no se encuentre trabajo.
Si eres de los que tiene ganas, cuida las formas en todo lo que hace y además te implicas en mejorar, no estás entre los que no encontrarán trabajo. Seguramente conseguirás trabajo, te costará más, te costará menos, pero si persistes y mantienes estos tres aspectos lo lograrás.
Y tú, ¿Eres de los que encontrará trabajo o de los que no? ;-)