jueves, 9 de julio de 2015

Fingir alegría frente al jefe crea problemas reales

La ciencia ha demostrado lo que muchos trabajadores saben muy bien: los empleados fingen una actitud positiva cuando el jefe está presente. 

En un estudio en progreso y bajo evaluación en el Journal of Occupational and Organizational Psychology, trabajadores reportaron que tendían a sonreír y fingir emociones animadas durante reuniones cuando personas con cargos superiores se encontraban presentes. En contraste, cuando los empleados se reúnen con compañeros de su mismo nivel o en cargos inferiores, tienden a expresarse con mayor honestidad, hallaron los investigadores. 

“Cuando las personas sienten que es seguro asumir riesgos, son menos propensas a fingir emociones positivas”, apunta Jane Shumski Thomas, quien realiza su doctorado en psicología en la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte y es la principal investigadora del estudio que fue presentado por primera vez en la conferencia de la Academy of Management, que se centra en la investigación en gestión. 

En un experimento, Thomas y sus coautores seleccionaron casi 150 empleados de tiempo completo que asistían regularmente a reuniones de trabajo. Los participantes llenaron cuestionarios sobre juntas a las que asistieron recientemente, incluyendo la jerarquía de otros participantes y cómo se sintieron durante y después de la reunión. Se les preguntó a los asistentes si “fingieron para interactuar con los otros de manera apropiada” o si “fingirían estar de buen humor cuando interactúan con otros en la reunión”. 

Cuando los superiores se encontraban en la sala —ya fuera el jefe directo u otra persona con un cargo mayor en la organización— los participantes informaron que tendían a ocultar sus sentimientos reales durante las reuniones, hallaron los investigadores. 

Un experimento adicional con 80 empleados de una empresa estadounidense de materiales de construcción halló resultados similares. En ese experimento, los trabajadores mantuvieron especies de diarios para documentar información sobre sus cinco reuniones siguientes. 

Puede que los trabajadores presenten una imagen falsa porque quieren impresionar a sus jefes con una buena actitud y mejorar sus probabilidades de obtener un aumento o ascenso. Después de todo, muchos gerentes dicen que quieren saber qué piensan sus subordinados y colegas, lo bueno y lo malo, pero los empleados que son percibidos como negativos a menudo batallan para avanzar. 

Fingir puede ser agotador: aquellos que simularon sentimientos positivos se sintieron menos satisfechos al final de una reunión, hallaron los investigadores. “Incluso si actúan positivamente, aquellos sentimientos negativos subyacentes siguen allí. Se sienten falsos, lo que podría resultar en una menor satisfacción” o, más adelante, fatiga, dice Thomas. 

Una creciente industria de productos para “medir el pulso” del personal puede ayudar a los gerentes a evaluar los verdaderos sentimientos de los trabajadores, los cuales pueden responder de manera anónima a sondeos regulares. Los investigadores también sugieren que los gerentes busquen honestidad en las reuniones al darles a todos la oportunidad de hablar, reconociendo que la presencia del jefe puede suprimir la retroalimentación y dejando de convocar más reuniones de lo necesario. 

“La investigación ha demostrado que los gerentes en grandes empresas tienden a dedicar más tiempo a reuniones que a otra actividad. Esto está consumiendo una gran parte del tiempo de la gente”, señala Thomas.