miércoles, 16 de septiembre de 2015

4 desafortunados mensajes de tu lenguaje corporal


adecco_LenguajeCorporalYa te hemos hablado de las principales claves para que tu lenguaje corporal te ayude a mostrarte más seguro de ti mismo en una entrevista laboral. Pero también es importante tener en cuenta que hay determinados gestos y posturas a las que podemos estar habituados y que nos pueden jugar una mala pasada en el momento de la entrevista.


Aquí te mencionamos cuatro de ellas:
  1. Los brazos cruzados: ¡Es un grave error! Esta postura se relaciona con el hecho de estar cerrado y negado a lo que se nos muestra. Es una señal de resistencia y distancia. Y definitivamente es lo último que quisieras mostrar a un entrevistador. Los brazos abiertos siempre dan muestras de alguien dispuesto a escuchar y abrirse a los demás.
  1. Movimientos suaves: Demasiada articulación de movimientos indica un gesto invasivo y agresivo. Conserva la sutileza. No debes mostrarte inseguro o tímido pero tampoco amenazante. Controla también la suavidad en tu tono de voz. Estas variables te permitirán expresarte libremente sin generar reacciones de rechazo hacia tu actitud corporal.
  1. Manos inquietas: Es uno de esos movimientos inconscientes que tanto nos cuesta controlar. Es cierto que mover las manos o los dedos puede ayudar a liberar la tensión, pero a su vez provocará la distracción constante del entrevistador, algo que no será para nada positivo. Intenta calmar tu ansiedad con ejercicios de respiración antes de entrar a la entrevista para no mostrarte excesivamente inquieto o nervioso.
  1. Evitar el contacto visual: Nunca nos cansaremos de repetir la importancia de establecer contacto visual con la otra persona. Ya sea para mostrarte seguro en eventos de networking o cuando mantienes cualquier tipo de entrevista. Éste te ayudará a mostrar que estás siendo sincero y te encuentras abierto a la comunicación. Mantén el contacto visual, pero controla que no se vuelva agresivo. La mirada tiene una carga significativa muy grande. Si la sostienes con intensidad puede verse amenazante, como si fuera una demostración de poder. Lo ideal es que la mirada acompañe la charla para mostrarnos bien predispuestos, pero que no busque dominarla o controlarla.
  1. Esconder las manos: Las manos nos ayudan a dar énfasis y acompañar la emoción que imprimimos a cada palabra. No las pongas dentro de los bolsillos ni las escondas en tu espalda o debajo de la mesa. Mostrar las palmas de las manos abiertas es una señal de sinceridad. No tienes que hacerlo todo el tiempo pero recuerda no bloquear el movimiento de las manos ni esconderlas, ya que ello te hará ver como una persona rígida o que intenta bloquear sus emociones.
Recuerda que el cuerpo acompaña y enfatiza nuestros mensajes, utilízalo a favor para mostrar una actitud abierta y bien predispuesta ante tu entrevistador.