viernes, 11 de diciembre de 2015

¿Prefieres un compañero tóxico o un colega 'prima donna'?

prima donna o tóxico
Aunque los profesionales 'prima donna' participan de las características negativas del narcisista, tienen una doble cara positiva que puede compensar más que la del 'tóxico puro'. ¿Con quién te quedarías?
Compañeros de trabajo... No los eliges y pasas más horas con ellos cada día que con tu familia o con los amigos con los que deseas estar. Si obviamos el escenario ideal en el que los colegas de la oficina puedan ser incluso amigos (esto también puede generar conflictos), lo más normal es que te encuentres con una fauna laboral diversa que debes saber tratar y con la que has de convivir.
En esa tesitura, ¿a quién prefieres? ¿Al tóxico en sus múltiples variedades o al profesional prima donna?
Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, lo tiene claro: "El peor es el tóxico. Prefiero al prima donna. El tóxico es el trepa, el que pone zancadillas, difama, miente, maltrata... Es un egoísta maligno, no ético. Éste me puede hacer daño, y hay quien incluso disfruta machacando a los demás".

Cómo convivir

Peñalver sugiere que "frente a un tóxico tienes algunas alternativas: la primera es dejarte atacar, humillarte y convertirte en víctima. También puedes tratar de ser de su camarilla. En ocasiones te respeta, pero siempre te harás cómplice de él. La tercera opción es ser asertivo y marcarle unos límites. Esto supone enfrentarte a él o echarle un pulso. Aquí ser político resulta mucho más complicado que con un prima donna."
Para Peñalver, el que va de estrella tiene un problema de ego: "Se trata de alguien inseguro que necesita aprobación permanente. Algunos lo llaman narcisismo. Pero en todo caso el conflicto es consigo mismo. Puedes adular alprima donna, reconocerlo, ensalzarlo, siguiéndole el juego con inteligencia política y mano izquierda. El riesgo con este tipo de profesional es hacerle la pelota o ser demasiado falso. Salvando estas dos situaciones, es preferible elprima donna al tóxico en cualquiera de sus modalidades.
Para Angel López, director asociado de Talengo, hay perfiles, conductas y tipologías malignas con las que nos encontramos en nuestra vida profesional. Podría decirse que también los profesionales prima donna pueden ser calificados de tóxicos, "aunque bien gestionados y perfectamente identificados pueden ser beneficiosos para el equipo".
López advierte cuatro rasgos fundamentales en un perfil tóxico: resta energía, son individualistas, ponen el foco en la actuación fuera de la cadena de valor y generan mal ambiente.
Y a esto se añaden conductas conflictivas, como las de aquellos cenizos que no dejan de quejarse; las de quienes se comparan permanentemente con los demás, los que carecen de filtro verbal, los que se rinden antes de empezar; las de aquellos que piensan que todo está en su contra; o para los que todo son problemas.

A partir de esto, López identifica también diferentes comportamientos con distintos niveles de intensidad, como el sabelotodo ("Sabía que esto iba a pasar"); el fuera de control; el agobiado profesional, que vive su agenda con altísimos grados de estrés; el agobiado existencial ("Mi vida es una ruina"); el negativo, que siempre se pone en lo peor; el ladrón del tiempo de los demás; el víctima; el sobrado, con un ego superlativo que se cree rodeado de incompetentes; o incluso el prima donna("no te vas a creer lo que he conseguido", "todo lo que hago está bien"). Bajo esta perspectiva, el que va de estrella es tóxico, pero bien gestionado aporta. Tienen capacidades diferenciales para lograr resultados, un alto grado de ambición, y ya han conseguido objetivos.
El prima donna demanda altos niveles de exposición, protagonismo y reto. A partir de aquí, este tipo profesional, bien gestionado, aporta valor al grupo.
López recomienda que no se ponga a los prima donna a competir entre ellos, "porque pueden ser autodestructivos. Es mejor rodearlos de profesionales discretos que no demanden ese protagonismo. Con esa combinación es posible obtener equipos ganadores".

Un problema de base

Juan San Andrés, consultor de dirección, asegura que "los tóxicos destrozan un equipo. Tienen rasgos de la personalidad muy arraigados y son tipos profesionales muy difíciles de cambiar: por eso hay que limitar al máximo sus efectos, porque apenas tienen aspectos positivos".
San Andrés añade que "los tóxicos tienen un efecto paradójico por su acción maléfica: ponen a prueba las habilidades del jefe. Ahí es donde se nota la calidad de los vínculos de un grupo, porque un equipo sano sabe segregar a este tipo de personas".
Sobre los prima donna, cree que "si no se trata de narcisistas congénitos provocan un efecto emulador. Si reclaman permanentemente el foco son los malos, pero si lo limitan pueden provocar un efecto multiplicador del rendimiento del equipo. Siempre será mejor una prima donna reconducible que un tóxico casi imposible de corregir".