martes, 12 de julio de 2016

El código de vestuario en la oficina es cada vez más informal

Un 47% de directivos afirma que los empleados cada vez dedican menos tiempo a arreglarse

OfficeTeam, una empresa ligada a la firma Robert Half International, ha elaborado una encuesta dirigida a responsables de grandes corporaciones con el fin de averiguar qué tendencias se están siguiendo en la actualidad con respecto a la formalidad de los uniformes de trabajo. Dicha encuesta revela que un 47% de los directivos afirma que sus empleados no dedican demasiado tiempo a su aspecto.
Brandi Britton, presidente de distrito en Los Ángeles de la unidad deOfficeTeam de Robert Half International, asegura en Latimes que el número de empleados que se visten formalmente para ir a su trabajo disminuyeaño tras año.

Britton asegura que el cambio de tendencia de lo formal a lo informal ha afectado a todos los sectores, áreas y niveles profesionales dentro de las empresas y reconoce que él mismo ha modificado ligeramente su atuendo hacia unos códigos de vestimenta “más relajados”. Unos cambios que, asegura, vienen influenciados por la “generación de los Millennials”.

Unos datos que se han constatado a través del sondeo publicado por OfficeTeam, perteneciente a la firma Robert Half International Inc. La mitad de los directivos entrevistados en la encuesta manifestaron que sus trabajadores usan ropa menos formal que hace cinco años, y el 47% destacaron que sus empleados iban vestidos "con demasiada facilidad." La encuesta también mostró que el 32% de los directivos estaba de acuerdo con la percepción de que sus trabajadores mostraban "demasiada piel”.

Una tendencia que ha recogido JP Morgan Chase & Co, que permite a sus trabajadores llevar ropa informal de negocios mayor parte del tiempo, según informa Wall Street Journal.

Britton afirma que detrás de esta nueva moda existe una realidad competitiva que impulsa a las empresas a adaptarse. “En un mercado laboral altamente competitivo, las empresas están teniendo que ser más creativas en cuanto a la forma en la que atraen a la gente. Una forma es ofrecer una buena compensación, pero permitir vestir de manera menos formal cuenta también como un beneficio”.

Brandi Britton asegura que la mayoría de personas que acuden a una entrevista, asegurarán que vestirán de traje pero que “no es su código de vestimenta” preferente y que los equipos de recursos humanos, por su parte,se adaptan a esta tendencia por tres motivos: para que el puesto de trabajo escale en atractivo, con el objetivo de llegar a los Millennials y por la comodidad de los clientes, que pueden llegar a sentirse intimidados al encontrarse rodeados de gente trajeada.

Britton también destaca que más allá de los Millennials, el cambio de formalidad a la hora de vestir viene por la preferencia generalizada de los empleados por “lo casual”. De hecho, el 58% de las plantillas empresariales optan por esta opción y, las empresas, conscientes de este cambio, adaptan sus viejas reglas.

Finalmente, Britton explica que llevar códigos de vestimenta informal no significa que el negocio o la empresa lo sean también, y defiende que “las empresas tienen que ser específicas en sus códigos de vestimenta, acerca de lo que es aceptable y lo que no”, una concreción que se hace fundamental para “las pequeñas y medianas empresas” ya que la imagen de sus empleados “es un reflejo” de sus propietarios.