jueves, 7 de enero de 2010

Diferenciarse, el gran reto de los candidatos

Actualmente, para cada oferta laboral existen gran cantidad de candidatos dispuestos a dar lo mejor de sí mismos para conseguir el puesto de trabajo deseado. A menudo, el perfil académico y profesional de todos ellos es extremadamente similar. Por eso, surge la necesidad de crear una identidad diferencial propia que permita resaltar aquellos rasgos únicos e intransferibles de cada persona y posicionarse como experto en un determinado ámbito. Sólo este posicionamiento diferencial permite al candidato convertirse en la persona imprescindible en ese campo, provocando que le elijan a él frente al resto de aspirantes para ocupar un determinado cargo.



A veces, esta identidad diferencial es fácilmente definible. Otras veces hará falta un proceso de exploración interna e incluso de reinvención de uno mismo. Andrés Pérez, uno de los principales expertos españoles en Personal Branding afirma que lo queramos o no, todos tenemos una marca propia. Según él, la clave es: “¿sabes cuál? ¿Estás sacándole partido?”.

En este sentido, la disciplina del Personal Branding proporciona las herramientas que permiten aumentar el valor profesional de cada persona, descubrir el potencial y las fortalezas de cada uno (talento, conocimientos y habilidades) elegir correctamente sus objetivos profesionales, determinar sus valores, y comunicar de manera efectiva los beneficios que puede aportar a las organizaciones.

El Personal Branding puede definirse cómo la creación de una marca personal que nos distinga de los demás tanto a nivel personal como profesional. A diferencia de las creencias tradicionales, el desarrollo de una marca personal no sólo es cosa de los directivos sino más bien al contrario. Se ha convertido en una obligación en cualquier nivel de la jerarquía profesional para conseguir nuestros objetivos en el convulso mercado laboral actual.

En definitiva, se trata de extrapolar las técnicas del posicionamiento de marcas a nosotros mismos, creando un eje de comunicación sólido, coherente y atractivo hacia nuestros públicos. Y nuestros principales públicos son tanto las empresas en las que nos interesa trabajar o bien aquellas en las que ya estamos trabajando, como todas las personas con las que nos relacionamos.

El prestigio de una persona en su ámbito profesional se construye desde el principio, afirmando su personalidad desde el primer momento de ingreso en una determinada compañía. Destacar es positivo, si se enfoca como una actitud personal y profesional enfocada a aportar lo mejor de nosotros mismos y a compartirlo con los demás, para conseguir que la suma de conocimientos de nuestra organización sea superior a la suma de los talentos individuales.

Carmen Mur - Presidenta ejecutiva de Manpower

Artículo publicado en CEDE