lunes, 13 de diciembre de 2010

Detrás de un buen jefe siempre hay un mejor segundo

Los profesionales más brillantes no son los más simpáticos ni están pletóricos de iniciativa. Muchos de ellos se esconden entre el papeleo y, como en 'Los otros dos' -una comedia de acción- sólo necesitan una oportunidad para salir del cascarón y desplegar su faceta más resplandeciente.

Los protagonistas de Los otros dos son Allen Gamle (Will Ferrer) y Terry Hoitz (Mark Wahlberg), un par de oficiales venidos a menos que trabajan en el departamento de policía de Nueva York. Pasan su jornada laboral en la comisaría delante del ordenador, ocupándose del papeleo que generan los trepidantes casos que resuelven sus compañeros: dos auténticos malotes, adorados por los neoyorquinos y rebosantes de testosterona. Terry detesta su trabajo, no tanto Allen que ha encontrado en su actividad el mejor canal para evitar dar rienda suelta a sus impulsos. Tanto uno como otro esconden habilidades y capacidades fabulosas pero siempre están en un segundo plano, son ‘los otros dos’.

La película de Adam McKay es una buddy movie que ha sido calificada de comedia ligera, sin coartadas e incluso como parodia, pero no cabe duda de que refleja buena parte de lo que se vive en muchas organizaciones en las que el triunfo de la insensatez deja desarmados a los más talentosos. Es una historia de gente corriente, con sus virtudes y sus defectos, pero héroes de su propia existencia. Por esta razón, tanto en la empresa como en la vida real conviene no perder de vista a los que no hacen ruido ni aspiran a ninguna medalla, la sorpresa puede estar a la vuelta de la esquina. Y, por supuesto, nunca hay que despreciar su valor: su aportación es imprescindible para que la máquina funcione y alimente el talento que toda organización quiere retener a cualquier precio.

Allen y Terry viven como buena parte de los profesionales ‘grises’ que habitan en las organizaciones: De espaldas al negocio, haciendo el trabajo que no se ve, el menos lucido pero imprescindible para que todo funcione. Tanto uno como otro tienen un talento que nadie está dispuesto a sacar a la luz, ni sus colegas ni sus superiores dan cancha a este par de tipos. Sin embargo, la casualidad les proporciona la mejor ruta para ejercer de auténticos policías: Un caso de corrupción bancaria y estafa en el que están implicadas varias empresas del ámbito internacional. Nadie confía en que la mediocridad de estos segundones solucione el entuerto, pero el empeño de ambos consigue acallar las dudas de todo el departamento.

Tanto en la empresa como en la vida real conviene no perder de vista a
los que no hacen ruido ni aspiran a ninguna medalla, la sorpresa puede estar a la vuelta de la esquina

De hecho la película es una crítica mordaz a la dictadura empresarial y bancaria, al crecimiento desorbitado del poder y la obscenidad de las retribuciones de los más poderosos. Un mensaje subliminal que se puede leer de manera muy implícita en los títulos de crédito finales. No se los pierda.

Esos valiosos segundones
Dicen que buena parte del éxito del líder se debe a quien está detrás, menos visible pero efectivo. Los otros otros de esta película pasan totalmente inadvertidos, realizan el trabajo oculto pero determinante en el punto final de un caso. ¿Quién no conoce a estos tipos? Unos viven agazapados, esperando la oportunidad para dar el salto, como los protagonistas de este filme. Sin embargo, otros prefieren interpretar el papel de segundo. A fin de cuentas es una posición más cómoda, mucho menos expuesta al peligro, es el perfecto refugio ante las inclemencias que supone estar al frente del negocio.

¿Son necesarios? Por supuesto que sí. Las organizaciones deberían tener en cuenta a estos profesionales, la sombra imprescindible de una negociación, la mano derecha y siempre los olvidados cuando llega el éxito. Muchos de ellos abandonan las organizaciones, sin pena ni gloria. Pero, cuidado con los que dan el salto, pueden convertirse en el adversario más feroz. Ellos han aprendido de los mejores, conocen sus debilidades y sus virtudes y ese aprendizaje les puede elevar a las alturas. Allen y Terry (un tándem cinematográfico que para muchos no funciona) tocan el éxito por casualidad, pero también por empeño, cuando descubren que la acción es lo que realmente les llena y les hace sentirse vivos por primera vez.

Las empresas tienen que ser capaces de alimentar talentos de todo tipo para potenciar el compromiso y lograr que todos, los brillantes y los que prefieren estar a la sombra, remen en la misma dirección. Sólo de esta manera conseguirán sus objetivos y evitarán sorpresas. Sin los otros dos el pool de talento, que muchas organizaciones esgrimen con orgullo, estaría desierto.


LA PELÍCULA
Los otros dos
Director:Adam McKay
Nacionalidad: EEUU, 2010
Género: Acción