martes, 14 de diciembre de 2010

Rompa con las rutinas en el trabajo

La planificación de tareas es fundamental para un rendimiento óptimo. No obstante, no se debe confundir con el desempeño monótono de unos rituales de trabajo. Modifique algunas de sus rutinas en el trabajo para conservar una mente despierta y atenta a las diferentes situaciones.

Trabajar de manera metódica tiene un buen número de ventajas sobre la productividad dado que ayuda a controlar los estándares de tiempo requeridos en cada actividad, mejora el cumplimiento de la planificación y evita los momentos que han de invertirse en localizar aquellos patrones que ayudarán a la gestión, dado que se conocen antes de empezar el trabajo. No obstante, cumplir cada día con algunos rituales de organización en el trabajo puede conducir peligrosamente hacia la rutina.

Es necesario evitar el automatismo en el trabajo dado que éste es el enemigo de la creatividad y la innovación. Por eso, le recomendamos que siga estos consejos para evitar caer en la monotonía laboral:

Es muy probable que cada día comienza su jornada laboral abriendo el correo electrónico y contestando a los mensajes nuevos. Para alterar esa costumbre, sería bueno que modificara el momento del día que escoge para realizar esta tarea.

Con toda seguridad, usted como profesional bien organizado ha encontrado oportuno reservar un momento de la semana a comunicarse con el resto del equipo para revisar juntos las tareas que tiene el grupo por delante. Pruebe a cambiar el lugar donde se celebran estas reuniones. Igualmente, será bueno alterar el horario e, incluso, la duración de éstas. Si hasta este momento se reunía los lunes para hacer una puesta en común de todas las tareas que tienen que abordar a lo largo de la semana, ahora puede convocar una reunión breve los viernes en la que evaluar los resultados en conjunto y después ir revisando uno por uno los proyectos asignados a cada una de las personas.

Si usted es del tipo de profesional que establece la planificación de reuniones semanales unilateralmente, invite a sus compañeros a que le realicen propuestas para las reuniones a lo largo de la semana.

Esto le supondrá tal vez un reto por la dificultad de adaptar su agenda, pero con toda seguridad le abrirá nuevas oportunidades y refrescará su forma de trabajo.