lunes, 10 de enero de 2011

Cultura 'slow' para superar una crisis pesada

No siempre la velocidad es la solución óptima para una crisis. Tenemos que descubrir el tiempo interior que tiene esta conyuntura. De ahí la importancia de la 'slow culture' o cultura de la lentitud para encararla. El elogio al sosiego implica una sabiduría del tiempo. Esta crisis es muy pesada y el aprendizaje profundo exige tomarse un momento.

El mejor talento para el 2011 es templanza y reflexión pues la actividad loca no nos lleva a ningún sitio. De lo contrario nos pasará lo que se decía en Alicia en el País de la Maravillas: “¿Cómo puedo salir de aquí? Eso depende de adonde quieras ir –respondió el gato-. Me da lo mismo –contestó Alicia-. Entonces no importa el camino que cojas”. En 2011 tenemos que reflexionar en varios ejes para la salida de esta crisis, utilizando los diez pensamientos que Isidre Fainé, presidente de La Caixa, hace para España y que nosotros aplicamos a la empresa:

1.Orientación las empresas hacia el exterior La internacionalización es nuestro rumbo empresarial.


2.Crecimiento fuerte y sostenido de la productividad. La productividad se centra en al autoeficacia de nuestro hacer, lo que Albert Bandura, psicólogo conocido por su teoría del aprendizaje social, llamaba “el sentimiento de la propia eficacia”.


3.Orientar los recursos hacia los sectores más competitivos. Las limitaciones financieras de la empresa nos lleva a pensar que hay que actuar donde mejores resultados podamos obtener. No es el momento de abarcar sino de focalizar. Tenemos que centrar nuestro know how para crear futuro.


4.Priorizar el mérito y tener esfuerzo formativo. Sin invertir en aprender y fomentar el desarrollo interno es muy difícil ganar a una crisis que no es breve. Desprenderse del talento y obviar sus necesidades sólo genera soluciones financieras cortoplacistas.


5.Promover el I + D de calidad. Una empresa debe apostar por el conocimiento propio. Priorizar el conocimiento es una apuesta en la lotería del crecimiento posterior. Hay que pensar que sin “soluciones propias” tendremos que comprar “soluciones ajenas”.


6.Inversión eficiente en infraestructuras empresariales. No olvidemos que hay que invertir en lo básico con eficiencia. La creatividad en momentos de crisis hay que aplicarla al área financiera. Modelando las inversiones con nuevas ideas como: el co-branding, trueque de imagen, procesos colaborativos con clientes.


7.Relanzar el prestigio del empresario y de la empresa. En esta crisis se reformulará el concepto de empresario. El verdadero empresario apuesta por la moderación y la austeridad. El valor social del empresario y la empresa saldrá reforzado. Lo social no se improvisa, se necesita tiempo como decía Aristóteles: “La amistad y la belleza necesitan tiempo”.


8.Mejorar el sector público. Las empresas necesitan de una respuesta competitiva del sector público. No podemos disculpar a la Administración por su ineficacia “lógica”, debemos combatir no desde el reproche sino desde la colaboración. Hay que buscar formulas “mixtas”, colaborativas especialmente con el sector público.


9.Trabajar mejor. La calidad es una apuesta lenta y las prisas nos llevan a soluciones inadecuadas. La calidad es la satisfacción de nuestro cliente y la lealtad de nuestros empleados. Hay que generar un clima de confianza para invertir tiempo en la calidad.


10.Atraer talento diverso. En época de crisis aún es más necesario interpretar la realidad de una forma distinta, por tanto no debemos caer en visiones reduccionista en selección. Hay que seleccionar con mimo, no podemos equivocarnos porque no hay holgura financiera.

En fin, como veis la pegajosa crisis necesita de nuestra reflexión y no sólo de nuestra acción. Hay que hacer madurar la crisis con nuestra reflexión y atacarla con discurso potente y profundo. Una cultura slow se impone porque carecemos de caminos, rutas ó direcciones conocidas. Más vale pararse ante una encrucijada para decidir que optar rápidamente por uno de los caminos.