jueves, 7 de abril de 2011

Trabajar a cualquier precio es muy caro

¿Estaría dispuesto a ocultar parte de su formación y experiencia para acceder a un empleo o conseguir un ascenso? Si su respuesta es afirmativa incurre en un error que a largo plazo le puede salir muy caro: esta falta de confianza puede minar su desarrollo laboral de por vida.

Conocer el puesto, prepararse la entrevista, romper el hielo y ofrecer un aspecto impecable son algunas de la recetas para conseguir un empleo. Pero, ¿puede controlar el miedo a la autoestima? Si es realmente bueno, si el puesto no tiene ningún misterio para usted, ¿por qué enmascarar su potencial? La desesperación por conseguir un empleo o el miedo a aceptar un ascenso puede provocar estos síntomas que ya tienen un nombre: la esquizofrenia del candidato. El profesional, ante la amenaza de no lograr el puesto o para eludir el reto y el esfuerzo que suponen un ascenso, saca a la luz otro yo que, poco o nada, refleja sus cualidades profesionales.

Ángeles de la Flor, socia fundadora de Aflora, propone el coaching work como metodología para ayudar al candidato a reconocer sus habilidades, interiorizarlas y utilizarlas para alcanzar el éxito: “Este sistema utiliza la técnica básica del coaching, es decir, el coach contribuye a que el individuo se vea a sí mismo como profesional y como persona y, por otra parte, aplica este descubrimiento a la búsqueda de empleo. Se trabaja bajo la pauta de la sabiduría de la triple A: autoconocimiento, autoconfianza y apertura. A través de este proceso, el candidato desaprende para aprender, convirtiéndose de esta manera en un experto de su propio trabajo”.

“El puesto me viene pequeño”
Parece evidente que con el pensamiento distorsionado se pierde la evidencia de la lógica. Este tipo de esquizofrenia que, por supuesto sólo comparte algunos rasgos con los cuadros psiquiátricos serios, es más habitual de lo que a simple vista puede parecer. “Una persona mayor de 45 años tiene asumidos ciertos tópicos laborales. Muchos profesionales creen que el mercado no acepta una sobrecualificación y que su experiencia puede ser una amenaza para negociar un sueldo, por eso optan por rebajar sus cualidades”, explica De la Flor.

Esta actitud tiene consecuencias muy nocivas. Ignacio García de Leániz, profesor de recursos humanos de la Universidad de Alcalá, afirma que el contrato psicológico entre la persona y la empresa queda viciado en el origen: “A la parte contratante se le ha ocultado información sobre el perfil real y las expectativas del recién contratado. Y esta ficción creará un marco relacional muy peligroso”. Otro de los efectos dañinos tiene que ver con la frustración que, según explica García de Leániz, “se va gestando en el empleado sobrecualificado y se puede vertir en cuanto pase poco tiempo en forma de resentimiento inconsciente contra la empresa en cuestión. El juego de los malentendidos ya está servido”.

En resumen: lo que el candidato pensaba que era la solución a todos sus problemas laborales se convierte en su propia condena. Ha rebajado sus actitudes y aptitudes, no puede evitar sus inquietudes de crecer, pero la organización frena este desarrollo por una razón muy simple: desconoce el verdadero potencial y experiencia del empleado contratado.

Otra de las consecuencias de esta falta de adaptación se refleja en el resentimiento hacia la empresa y hacia los empleados. Esto puede desencadenar más de una tormenta que pone en peligro el buen clima laboral. “Para este profesional sus nuevos colegas son un espejo de lo que él no es pero tiene que ser. Y, desde esa perspectiva, es muy improbable una relación social en el trabajo útil y gratificante”, explica García de Leániz, quien recuerda que “una de las consecuencias principales del resentimiento termina siendo el desprecio. En este caso, por una sensación objetiva de superioridad profesional reprimida a su vez por los requisitos del nuevo puesto”.

Miedo a ascender
Esta situación también se puede presentar dentro de la organización. De la Flor menciona que el miedo a ascender o a asumir nuevas responsabilidades puede provocar cierta esquizofrenia en el candidato: “Muchos optan por la comodidad de un puesto que les arrastra al estancamiento laboral porque tienen miedo al éxito. Aunque se denomina falta de confianza, en el fondo esconde un temor a no cumplir las expectativas”. Para reforzar la confianza de estos profesionales, esta coach propone establecer las metas y marcar una estrategia que permita cumplir varios hitos, paso a paso. “Se necesita una planificación, empezar por el cómo y qué hay que hacer para estar más cerca de los objetivos. Hay que localizar dónde está ese miedo y enfrentarse a él”.

La experiencia aporta un control en las funciones del puesto que, a la larga, desemboca en una rutina de la que es complicado salir, porque se ha convertido en una zona de confort. El cambio puede provocar cierto vértigo, pero sólo los que se atreven pueden alcanzar el éxito.