lunes, 18 de julio de 2011

Por qué su trabajo se queda viejo

Es un tsunami que arrasa profesiones y empleos que hasta ahora estaban vigentes y que no volverán. Cuando las aguas se retiren quedará un mercado sociolaboral en el que habremos de aceptar el hecho de que conservar un puesto para siempre se acabó. Habrá que cambiar el paradigma de depender del sueldo de una empresa y tendremos que generar nuestra propia empleabilidad.

"Debemos hacernos a la idea de que tener un buen trabajo y mantenerlo durante mucho tiempo, disfrutando de una vida confortable, se acabó". Así de rotundo se manifiesta Kevin Hallock, profesor de economía del trabajo y director del Instituto de Estudios de la Compensación en la Universidad de Cornell.

Junto con otros expertos, Hallock pronostica en la revista Forbes la desaparición de las profesiones de la clase media, y analiza el gran tsunami laboral que ya está cambiando la forma de trabajar, los modelos imperantes y las profesiones que antes servían y que ahora comienzan a languidecer por el efecto de los cambios vertiginosos a los que se ve sometido el mercado de trabajo.

Para Harry Holzer, economista de la Universidad de Georgetown y coautor de ¿Dónde se van los buenos empleos?, la clase de trabajos que tienden a desaparecer son aquellos en los que se paga realmente bien a trabajadores que no están demasiado cualificados. "Los empleos bien remunerados en cadenas de montaje que requieren una formación modesta y una educación básica son cosa del pasado. La combinación de los avances tecnológicos y la deslocalización de los recursos o de los procesos productivos encoge esos trabajos".

Enrique de la Villa, socio responsable del área de Human Capital de Deloitte, coincide en que "la enorme velocidad es el sustrato de todos los cambios. La evolución social y laboral tiene un ritmo frenético; hay nuevas preferencias sociales que dan lugar a nuevas profesiones, los perfiles se modifican a gran velocidad y se trabaja en función de todo esto".

Krista Walochik, presidenta consejera delegada de Norman Broadbent, cree que el afán por buscar la efectividad y la eficiencia –todo más rápido, más barato y con menos recursos– hace que la competitividad también esté detrás de todos estos movimientos en el mercado laboral. Walochik prafrasea a Didac Lee, fundador y CEO de Inspirit, quien asegura que "o eres barato o eres distintivo, pero no puedes estar en el medio". Para Walochik, aplicar esto al mercado de trabajo supone decir que "o eres mano de obra barata o estás supercualificado, pero no puedes estar en el medio".

Como Holzer, la presidenta de Norman Broadbent cree que la tendencia a la eficiencia ataca posiciones ricas en mano de obra no cualificada (quienes controlan los contadores del gas tienden a desaparecer). Además, cambian las costumbres, y esto afecta a posiciones como tutores o mayordomos. Estamos en otro ritmo de vida (desaparecen los porteros de fincas), hay cambios políticos, se masifican las demandas de productos, se transforman los hábitos de consumo y se dan nuevas tendencias demográficas que provocan la desaparición de profesiones.

Eva Levy, directora de ExcellentSearch, cree que "la aparición o desaparición de trabajos está ligada históricamente a los cambios tecnológicos. Muchas veces las profesiones no desaparecen realmente, pero se modifican y adaptan a las nuevas realidades. Esto es muy llamativo en el transporte y distribución de mercancías, tan antiguo como el ser humano. El sector está pasando por momentos duros, pero a la vez te encuentras a profesionales autónomos que trabajan para uno o varios clientes con los que se comunican telemáticamente y realizan toda una serie de operaciones online, sin necesidad de acudir a un centro de trabajo para tomar decisiones. Muy lejos del camionero clásico, que cargaba y descargaba sin más".

Para Levy, las profesiones (o, más bien, los profesionales) se están especializando y captan nichos de mercado. "La agencia de viajes clásica ya no es lo que era. La capacidad del usuario para organizarse en Internet sólo hace viables aquellas capaces de adaptarse a las necesidades de colectivos muy concretos, adelantándose incluso a sus gustos. Quien no esté especializado y no haga un buen uso de las TIC no tiene cabida en el nuevo panorama laboral".

Nuevo paradigma

Eva Levy añade que "el problema en España es que los adultos están sufriendo por un cambio brutal de paradigma (nos educamos en una cierta idea del ‘trabajo para siempre’) y los jóvenes se ven sorprendidos por la dureza de una realidad para la que no les había preparado su educación. Hay que aprender a marchas forzadas a reinventarse". En este sentido José María Gasalla, profesor de dirección de recursos humanos de Esade, recuerda que "dentro de cinco o diez años cualquier sector estará controlado por cuatro o cinco superempresas. El resto serán autónomos, freelance o microempresarios".

Gasalla advierte de un cambio en el paradigma de la dependencia –el hecho de que en una empresa te aseguren el sueldo todos los meses– y se muestra convencido de que "cada profesional debe fabricar su propia marca y su empleabilidad".

El experto asegura que de las tres formas de interactuar con la realidad -física, química y simbólica-, cada vez nos vamos a comunicar más desde la última, y esto implica crear una marca: "Cada uno debe inspirar confianza en su entorno y lograr que esta permita que los demás se impliquen. Será difícil que la gente se comprometa con una marca, y la tendencia será más bien a hacerlo con un proyecto". José Manuel Casado, presidente de 2C, asegura que los trabajadores especiales serán los que tengan un valor distinto, una marca personal.

Además, Gasalla cree que la flexibilidad -como capacidad para adaptarse y ser proactivo en el cambio- es la mayor garantía, y en eso coincide con Eva Levy, quien asegura que se trata de un valor en alza: "Flexibilidad en la manera de trabajar; para ofrecer servicios a otros países que se rigen por diferentes usos horarios... Esa flexibilidad está ligada a una vida con más calidad, lo que ha hecho que aparezcan muchos servicios de asistencia personal: personal shopper, quienes solucionan gestiones cotidianas, o te ofrecen peluquería o entrenamiento físico en casa o en el despacho… Son negocios minoritarios que reflejan una tendencia que ya se venía dando en los últimos años. Muchas nuevas profesiones van a crearse en este caldo de cultivo. Y van a marcar las relaciones laborales, las relaciones entre proveedores y clientes".

Eva Levy sostiene que "está naciendo una generación de emprendedores capaces de entender la distancia corta, pero también la necesidad de prestar servicios a muchas personas o empresas de la Aldea Global. En ese nuevo emprendimiento la clave está en crear equipos o sinergias que mezclen de manera adecuada a jóvenes con iniciativa, veteranos con experiencia y tecnólogos. Hace falta conocer idiomas, perspectiva internacional, educación interdisciplinar, valor para innovar, para cambiar de rumbo… Esta es en todas las sociedades dinámicas la base de las profesiones siempre nuevas o siempre renovadas".

José María Gasalla añade que "el mundo que viene va a respetar más a cada individuo", algo en lo que coincide José Manuel Casado, para quien el individuo es el elemento central de de la globalización 3.0: "Si en el pasado fueron protagonistas los países, y en una segunda fase de globalización dejaron paso a las empresas, ahora son las compañías las que comienzan a entregar el testigo de la responsabilidad de la acción a los individuos".
Casado destaca cuatro elementos del modelo de globalización 3.0: una mayor apertura del comercio, el hecho de que las tecnologías acercan todo; el mayor tamaño de las multinacionales; y la demografía: desde 1950 hasta 2000, los países subdesarrollados (ahora emergentes) multiplican su población.
Además, el experto utiliza el símil del trébol de Charles Handy para explicar que los trabajadores principales, los que son indispensables -están en la primera hoja– forman un núcleo de organización con trabajadores a tiempo completo y dedican su vida a la empresa. Es un núcleo central que se muestra como el más selecto y posiblemente el más reducido, mejor pagado y más productivo. Son los que entienden el negocio.
La segunda hoja se refiere a los trabajos externalizados hacia empresas especializadas. Es la de las empresas subcontratadas que hacen outsourcing. La tercera hace referencia a la ayuda que solicitamos, a la ayuda profesional que contratamos… Se habla aquí de los trabajadores a tiempo parcial, los que no quieren o no pueden conseguir trabajo en el núcleo central de la organización.
'Gigonomics'

El experto sostiene que el principal cambio será el del mundo laboral, con un modelo de trabajo muy distinto al que hemos conocido hasta ahora.
Casado explica que "en unos casos como consecuencia de la situación, y en otros porque los mejores profesionales aprovechan la situación para transformarla en oportunidad y hacer realidad sus sueños, se está creando un mercado Gig". Habla de Gigonomics para referirse a un cambio de la economía compuesto por freelance, proyectos Gig y trabajos a tiempo parcial combinados con reducción de los prepuestos corporativos, outsourcing y el fin de la lealtad a las empresas. "Se trata de una economía en la que casi nadie tendrá un trabajo real; en la que cada trabajador es un Gig, un profesional que colabora a corto plazo con empresas mediante contratos para hacer proyectos concretos. El trabajo es una mezcla de colaboraciones con distintas compañías".
Desde la perspectiva del experto "se da una evolución natural que permite al profesional ser su propio dueño y a la vez dotar a la empresa de una mayor flexibilidad al poder disponer del talento especializado para iniciativas concretas. Esto será cada vez más importante en aquellas organizaciones de conocimiento que trabajen por proyectos, como los despachos de abogados, las consultorías o las ingenierías".

Profesiones en extinción

Hasta ahora habíamos visto clasificaciones más o menos curiosas acerca de los peores trabajos del mundo. Son posiciones incómodas o empleos terribles que nadie querría. Las propias condiciones de estas actividades, su dureza o sinsentido hablan también de su posible desaparición. Nos encontramos así con lo que el diario británico The Telegraph catalogó como el peor oficio de la Tierra, al referirse a los limpiadores del sistema de alcantarillado de Calcuta.

Similares a este, los recolectores de residuos en Delhi, o aquellos que se dedican a seleccionar metales de la basura electrónica en China –utilizando compuestos que causan asma, bronquitis o que pueden alterar su ADN– forman parte de una clase trabajadora que sufre rigores extremos.

La revista Forbes cita también entre las peores actividades profesionales que se puedan tener a los científicos que luchan contra la malaria provocada por el mosquito ‘Anopheles Darlingi’ en Brasil, un colectivo de altísimo riesgo. Su trabajo aparece en las clasificaciones a la altura de otros puestos científicos, entre los que se cuentan los inseminadores de animales o los investigadores y analistas de olores. Asimismo, la revista cataloga como peores trabajos a algunos que resultan habituales y cotidianos: taxistas, leñadores, soldadores, basureros o aquellos que registran las lecturas de los contadores.

Esta clasificación está más cerca de lo que Forbes recientemente calificaba como profesiones en extinción de la clase media. Las transformaciones tecnológicas, sectoriales o estructurales del mercado de trabajo hacen que muchos empleos tradicionales sufran una contracción significativa.

Forbes señala algunas profesiones de la clase media que ya no existirán en un lustro, como los agentes de viajes (con un 14% de posibilidades de desaparecer en ese plazo); los analistas de noticias(15,9%), ingenieros agrícolas (18,4%); policías y vigilantes de tránsito (18,7%); correctores (31%); técnicos matemáticos (31,4%); managers de promociones y publicidad (32,7%) o managers de compensación y beneficios.

Nuevas condiciones del mercado laboral

El nuevo sustrato del mercado de trabajo favorece la aparición de condiciones diferentes y modelos sociolaborales inéditos.

- Puesto que se necesitan perfiles profesionales distintos, los sistemas de búsqueda también cambian, y cada puesto se hace único. Cuando una firma abre una posición es porque necesita a una persona concreta.
- Uno de los requisitos más demandados en el nuevo escenario que está surgiendo es la capacidad de innovación de los candidatos. Se buscan profesionales que hayan demostrado creatividad en la manera de obtener sus resultados y muy adaptables a las nuevas situaciones.
- Es evidente que tendremos que trabajar cada vez más años. Las compañías tendrán que resolver sus necesidades con una fuerza laboral envejecida y cada vez más generaciones convivirán en las empresas, y éstas tendrán que conciliar diversos intereses, culturas, modelos de trabajo y de compromiso. Esta convivencia intergeneracional obligará asimismo a concebir nuevos modelos de empresa y a rediseñar los itinerarios profesionales.
- El cada vez menor apego de los empleados a sus trabajos y el hecho de que la relación con el empleador ya no sea de por vida anuncia ya la llegada de nuevos modelos de compromiso, de carrera empresarial, de contrato y de nuevas fórmulas de trabajo.
- La pujanza de la mujer en el escenario sociolaboral del futuro es incuestionable. De las 15 categorías de nuevas profesiones que se desarrollarán hasta 2020 todas excepto dos serán ocupadas por mujeres. En el nuevo escenario, las medidas de conciliación dejarán de ser tales y pasarán a ser de retención. La empresa que no ofrezca este tipo de organización que permita compaginar con normalidad la atención a la familia y al trabajo se quedará sin empleados cualificados y sin alto rendimiento.