lunes, 11 de julio de 2011

El arte de la seducción en una entrevista de trabajo

Un proceso de selección es como una primera cita: cause una buena impresión, controle la situación, guste al entrevistador, lance los mensajes convenientes y adaptados a las expectativas, y… consiga el puesto.

La entrevista es la prueba de fuego, es el momento en el que se enfrenta a las preguntas del seleccionador para que valore su adecuación al trabajo al que opta. El escenario laboral en el que discurre la acción no juega a su favor: los candidatos se han multiplicado y las expectativas de las empresas se han vuelto más exigentes. Por eso debe hacer su mejor papel y demostrar que es el mejor candidato.

James Caan, empresario de éxito en Reino Unido, creador de la firma de inversión privada Hamilton Brandshaw y experto seleccionador de personal, desgrana en su libro Consiga el trabajo que de verdad desea, las claves para tener éxito en una entrevista laboral. La obra no sólo cuenta los aspectos prácticos sobre cómo prepararse para uno de estos procesos (obtenga información sobre la organización y el puesto al que se presenta, sea puntual, lleve un currículo, etcétera), sino que, basado en su propia experiencia, Caan enseña los puntos a los que prestan atención los entrevistadores, para que el candidato muestre lo mejor de sí mismo y no cometa errores. Es decir, nos enseña a seducir a la empresa.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión. Los primeros segundos serán claves para que la persona que haga una entrevista se forme una opinión. Si ésta ha sido negativa, pierda la esperanza de conseguir el trabajo. Para que esto no ocurra, el candidato debe mostrar su mejor aspecto. "Sé que he de tomar una decisión y en cuanto el entrevistado sale por la puerta, siempre son las cosas erróneas las que destacan. Mientras reflexiono sobre los candidatos que he visto me acordaré por desgracia del tipo del traje raído y arrugado, y pensaré: 'No es de los nuestros'", opina Caan.

La página web de la empresa ayuda bastante en este sentido: algunas compañías cuelgan fotos de sus empleados y directivos. Así podrá hacerse una idea del estilo de vestimenta y adaptarse a ella. "Desea caer bien al entrevistador, de modo que cualquier cosa que diga, así como la forma de decirlo, de comportarse y de actuar, irá dirigida a ser aceptado por él". Por lo que los mensajes que lance deberán coincidir con los requisitos que se piden para el puesto y las expectativas que considera que tiene el seleccionador.

Lo que debe y no debe hacer
En un proceso de selección no se trata de interpretar un papel convirtiéndose en otro profesional. Conserve su estilo, sea usted mismo, pero de acuerdo a lo que pide la empresa.

1.No sea un chulo ni haga una interpretación demasiado perfecta
2.Sonría, demuestre que tiene buen humor. "Si usted no es capaz de introducir un toque de humor en 45 minutos, eso se volverá en su contra".
3.Prepare la entrevista, y ensaye. Pero no pierda su estilo.
4.Generalmente una vez que termina el proceso de seleccionador, el entrevistador pregunta "¿tiene alguna pregunta?". Aproveche la oportunidad. Pregunte, pero no plantee cuestiones vagas o simples. Pida información sobre cómo va la empresa, cómo está funcionando el último producto que han lanzado, cómo será el equipo con el que trabaje o cómo era la persona que anteriormente desempeñaba la función a la que opta.

Algunos trucos
1.Demuestre que tiene confianza y que es seguro de sí mismo sentándose cerca del seleccionador. Eso significa que tiene el control.
2.Haga tantas preguntas como el seleccionador. Aproveche para conocer mejor el trabajo, la compañía, las funciones que espera realizar…
3.Una cuestión que suele caer es la de "dígame algún punto débil" o "dígame tres razones para no contratarlo". En estos casos hay que convertir lo negativo en positivo. Elija algún defecto que no tenga que ver con el desempeño o los requisitos del trabajo, y responda, por ejemplo, "soy un poco adicto al trabajo" o "soy un perfeccionista".
4.Hable del trabajo. Según Caan, la gente asume que el entrevistador es un experto en su materia, y no siempre es así. Por falta de trayectoria hace preguntas que no tienen nada que ver. En ese caso, el aspirante tendrá que encaminar la conversación hacia la oferta de empleo.
La entrevista de trabajo no termina en cuanto el candidato sale por la puerta. Éste debe interesarse por el proceso mediante una llamada de teléfono o un correo electrónico. Este experto, además, recomienda escribir una nota a mano para dar las gracias. "Quizá no incline la balanza a su favor, pero hará que sea recordado por sus buenos modales y sea tenido en cuenta para futuros procesos de selección".

EL LIBRO
Autor: James Caan
Editorial: Conecta