lunes, 19 de septiembre de 2011

Ser educado en la oficina no es una ventaja, y menos monetaria

Los profesionales poco amables pueden ser considerados más competentes en virtud de su falta de afecto

La educación, en el lugar de trabajo, no es una ventaja. De hecho, puede convertirse en una desventaja. Eso es lo que un estudio, que se publicará en el próximo Journal of Personality and Social Psychology, muestra. El informe ha sido publicado ya en el periódico francés Libération y ha dado a conocer que en las oficinas, las personas malhumoradas y desagradables tienen más éxito que las afables.

Según dicho estudio, las personas malhumoradas llegan a ganar el 18% más que sus compañeros amables. Por lo tanto, ser cortés, generoso, amigable es la peor salida económicamente hablando, según estas conclusiones.

El lugar de trabajo ha sido, en los últimos años, una gran muestra para los psicólogos e investigadores ya que, como en este caso, permite descubrir las verdades ocultas tras el universo de las relaciones entre los individuos. El hecho de que la gente negativa y desagradable tenga más éxito que la sociable puede parecer paradójico, pero en el trabajo no lo es.

Según el estudio, los profesionales poco amables pueden ser considerados más competentes en virtud de su falta de afecto y calidez. No sólo eso: los simpáticos tienen a menudo la prioridad de tener buenas relaciones con los compañeros y trabajar en paz, mientras que los "bordes" dedican toda su atención al éxito personal. Los "duros", en definitiva, salen favorecidos en un ambiente competitivo como el trabajo, mientras que los "amables", entre concesiones, sonrisas y detalles, corren el riesgo de quedarse atrás.

La distancia del 18% sobre el salario que separa a los hombres con tendencia a ser desagradables de los que tienden a ser amables se reduce al 5% cuando se trata de mujeres, que, sin embargo, si son bellas, ganan más.