jueves, 17 de enero de 2013

¿Qué es la dirección por valores?

"Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho." Antoine de Saint-Exupery.

Siguiendo este precepto se establecen las bases de la dirección por valores, que se adecúa en mejor medida a las nuevas tendencias de dirección de empresas, con el complejo entramado que a día de hoy conllevan.

La Dirección por valores (DpV) es una herramienta renovada de liderazgo estratégico basada en valores, es decir, es un dialogo sobre los valores, una forma de entender y aplicar conocimientos y experiencias. La dirección por valores introduce la dimensión de la persona dentro del pensamiento directivo en su práctica diaria, y humaniza el propósito básico de la empresa ofreciendo un marco global que permite rediseñar continuamente la cultura de la empresa de forma que se generen compromisos colectivos por proyectos nuevos e ilusionantes.

La finalidad de la dirección por valores es al de simplificar, orientar y comprometer:
  • Simplificar: Absorber la complejidad organizativa derivada de las crecientes necesidades de adaptación a cambios a todos los niveles de la empresa, haciendo que trabajar sea más práctico y dinámico.
  • Orientar: Encauzar la visión estratégica del conjunto hacia donde ha de ir la empresa en el futuro.
  • Comprometer: Integrar la dirección estratégica con la política de personas (recursos humanos), con el fin de desarrollar el compromiso por un rendimiento profesional de calidad en el día a día con una mayor implicación profesional y emocional, haciendo que el trabajador sea y se sienta parte de la empresa y de las decisiones tomadas.

El objetivo final de este sistema de valores, es potenciar la creatividad individual y de equipo frente al sistema actual encasillado en normas que no dejan que el trabajador pueda aportar nada nuevo si no infringe alguna normal, lo que acaba encasillando al trabajador en tareas ordenadas y continuas, que no le permiten mejorar ni individualmente, ni aportar mejoras a la empresa.

De ahí, marcando unos valores en lugar de unas normas, el trabajador, respetando esos valores, que a priori generan un sistema de trabajo más caótico que el de las normas establecidas, permite una libertad adicional para que el trabajador sea más creativo en sus ideas, procesos y modo de trabajar u organizarse, lo que conlleva un aumento del rendimiento. La dirección por valores resulta en un sistema social caótico, y el caos potencia la creatividad.

Por eso, la dirección por valores es un sistema impredecible en el sentido de que no puede predecirse con certeza su comportamiento futuro, y es abierto, por el intercambio de energía y materia con su entorno. Esto le atribuye dinamismo, pues sus propiedades cambian con el paso del tiempo, y esos cambios son evolución continua irreversible con resultados impredecibles, pero mayores a la suma de sus partes.

En la dirección por valores, debemos establecer unos valores, pero también unas metas que sean realistas, que no sean de ni excesivamente sencillas o excesivamente complejas, pues en ambos casos generaríamos falta de motivación. Estos objetivos, por supuesto, deben ser decididos, o al menos aceptados por quien ha de cumplirlos.

La dirección por objetivos propone de un modo u otro seguir los siguientes pasos:
  • Definición de objetivos identificando variables críticas de éxito, indicadores de medición y los niveles actual y deseado.
  • Desarrollo de planes de acción, marcando etapas para cada grupo de tareas y las relaciones entre cada uno, además de designar quienes son los responsables y los recursos necesarios.
  • Realización de revisiones periódica, basándose en un sistema de control.
  • Evaluación de resultados anuales al finalizar el ejercicio económico.

En resumen, la dirección por valores es un sistema caótico donde se potencia la creatividad, y donde se sustituyen las normas por valores, dejando más margen de maniobra al empleado para que pueda ejercer esa creatividad y aplicarla en sus tareas, en su manera de hacer, y que de este modo incremente su productividad personal, y en la suma, la de la empresa.