jueves, 9 de junio de 2016

Escuela hasta las 16h, comercio hasta las 20h, y breve pausa para comer

  • El objetivo es que la europeización horaria en Catalunya quede plenamente implantada en 2018

Escuela hasta las 16h, comercio hasta las 20h, y breve pausa para comerTodos los actores implicados en el impulso de la reforma horaria han entrado ya en el terreno de las concreciones. El camino hacia unaeuropeización horaria en Catalunya, que busca un equilibrio entre los tiempos de trabajo y el resto de las necesidades vitales, avanza en dos frentes. La ponencia legislativa en el Parlament entra en materia, mientras están ya definidos los puntos para lograr un pacto entre patronal y sindicatos para introducir la reforma en las empresas. En cuanto se apruebe la ley empezará el momento de transición hacia estos nuevos horarios, que deberían estar totalmente en marcha en septiembre del 2018.
Los trabajos del Parlament y del consejo asesor del Govern han establecido unas franjas horarias de referencia en una reforma que lo que busca es “liberar” tiempo, reducir y avanzar la pausa del mediodía para encoger la horma de la jornada laboral y ganar calidad de vida. La franja horaria en el ámbito educativo para las actividades lectivas, extralectivas y extraescolares en general se establecería entre las 8 y las 19 horas, marcando en las escuelas e institutos un horario lectivo de 8.30 a 16 horas, y a partir de este momento el espacio para las extraescolares. Los promotores de la reforma horaria no ven con buenos ojos la jornada compactada en los centros educativos.
En cuanto al comercio, un sector siempre complejo debido a la disparidad de intereses, el marco referencial de apertura sobre el que se trabaja es de las 7 a las 20 horas. Y, para lograrlo, el Govern tiene previsto establecer medidas que favorezcan a este sector. Sobre los polémicos horarios televisivos, el Govern quiere que en los medios de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals la franja del prime time sea de 20 a 23 horas. Aunque suene obvio, se dejará claro que el concepto mediodía corresponde a su hora real: las 12.
De la mano del Consell Assessor per a la Reforma Horària (CARH), que integra a expertos de todos los ámbitos y diferentes sensibilidades, este lunes arranca la semana de los horarios, que tiene como objetivo extender el debate a la ciudadanía, según explica Fabián Mohedano, uno de los principales impulsores de la reforma. En el Parlament, el objetivo de los diputados es que la proposición de ley, que avanza con el consenso de todos los grupos, tenga la ponencia conjunta lista en julio, siempre que otras vicisitudes políticas no interrumpan esta legislatura. Aunque hay cuestiones que no se pueden legislar, el hecho de tener un marco referencial legislativo, indica Mohedano, será fundamental para empujar una reforma que requiere también un cambio en la concepción cultural del tiempo.
En el ámbito de la administración catalana, se prevé establecer como horarios de permanencia obligada de 9 a 12 horas y de 14 a 15 horas, mientras que el resto de la jornada se repartirá en la franja comprendida entre las 7.30 y las 18 horas, al margen de los servicios de atención a la ciudadanía, que requieren otros horarios. Se prevé suprimir la pausa de 20 minutos para el desayuno computable como trabajo, que pasaría al momento de la comida que debería hacerse entre las 12 y las 14 horas. O sea, a las “dos de la tarde” todo el mundo estará de nuevo trabajando.
Aunque la reforma horaria no se puede imponer en el ámbito de la empresa privada, el amplio trabajo que ha realizado el Consell de Treball Econòmic i Social (Ctesc), donde están presentes sindicatos y patronal, se está traduciendo en medidas concretas con el objetivo de llegar a un acuerdo general en julio. Un ámbito básico, ya que la “anomalía” horaria en Catalunya y en España nace precisamente de unas estructuras laborales rígidas, largas y presencialistas. La flexibilidad es la clave, y en este sentido se trata de introducir las medidas para alcanzarla en el marco de las negociaciones colectivas.
Las bases para el acuerdo entran en el detalle y se propone sustituir el tiempo de desayuno por la comida en los trabajos de cinco o seis horas seguidas. Asimismo, se considera que hay que incentivar que este almuerzo se produzca entre las 12 y las 14 horas, y si se debe cenar en el puesto de trabajo, que sea entre las 19 y las 21 horas. En esta línea, se considera que se deben adecuar lugares específicos para ello en las empresas.
En cuanto a la jornada, este documento para lograr el consenso apuesta por regular las bolsas horarias tanto para que las empresas puedan utilizarlas en función de sus necesidades productivas como para que los trabajadores puedan recurrir a ellas para facilitar la conciliación. Asimismo, si el sector lo permite, se apuesta por favorecer la jornada continua o compactada, o en todo caso reducir la pausa de la comida. Este es uno de los elementos centrales para “liberar” tiempo y permitir de forma sencilla salir antes del trabajo.
También se debería introducir, en las empresas en las que sea posible, flexibilidad en el horario de entrada y de salida, compensable a lo largo de la semana. Y en esta apuesta por la flexibilidad también se considera positivo establecer una franja horaria de presencia física obligatoria y otra flexible. En el documento en el que se está trabajando para firmar en breve se subraya que la reforma horaria mejorará la eficiencia y la competitividad del conjunto del sistema económico, aunque no se puede aplicar de forma uniforme debido a las diferentes características de cada sector.
Se va poniendo así hilo a la aguja y ya se puede observar que todos los actores implicados –promotores, grupos parlamentarios, Govern– están estableciendo un marco ancho y flexible de aplicación. No se trata de ir a dormir a las 23 horas por decreto, y buena muestra de ello es que la franja horaria que se está pensando establecer para el ámbito del ocio es de 6 a 2.30 horas.
Los cambios económicos y sociales han puesto sobre la mesa desde hace unas décadas el debate sobre la organización del tiempo, especialmente aquí por la especial asincronía entre los horarios y las necesidades vitales. No se habla de conciliar en términos exclusivamente familiares, sino de conciliar con otro tipo de vidas, aunque la crisis haya vuelto a mermar los derechos de los trabajadores. La ley, señalan sus impulsores, beneficiará especialmente a los niños, a los trabajadores y a las mujeres.
Como se habrá observado, en estos trabajos que empiezan a concretarse no se aborda el tema del cambio de huso horario. No es competencia de la Generalitat, pero tampoco parece que los impulsores consideren que adelantar una hora en Catalunya y poner el “horario de Londres” sea la mejor solución.
Momento cero: franja de horarios referenciales
Escuelas e institutos. Franjas lectivas: 8-8.30 h - 16 h; Extralectivas y extraescolares: 16 h - 19 h; Comida: 12 h - 14 h.
Centros no universitarios. Franja lectiva: 8 h - 19 h.
Comercio. 7 h -20 h.
Ocio. 6 h -2.30 h
‘Prime time’ televisión. 20 h - 23 h
Administración. Permanencia obligada entre las 9.12 h y 14-15 h. El resto de las horas obligatorias, para realizar entre las 7.30 h y las 18 h.
Momento cero. Septiembre del 2018
El impacto en la movilidad en el territorio
Mucho se ha hablado sobre la racionalización horaria en toda España y poco se ha avanzado, pero la iniciativa catalana está diseñando todos los detalles para llegar, por lo menos sobre el papel, hasta el final. Por ello, la ley que emerja del Parlament tiene previsto analizar el impacto en la movilidad en el territorio y en las ciudades de una reforma horaria, con los cambios por tanto en los usos del transporte y los flujos de tráfico. Para ello, el Departament de Territori i Sostenibilitat realizará un plan específico que mida el impacto y la adaptación.
Los millennials y la nueva manera de ver el tiempo en la empresa
La Fundació Factor Humà ha analizado en los últimos meses la experiencia de doce empresas en la aplicación de nuevas políticas de gestión del tiempo y considera que se puede hablar ya de una nueva etapa emergente. Por un lado, se indica, las organizaciones empiezan a establecer políticas estratégicas sobre el tiempo vinculándolas con una gestión eficaz. Asimismo, se están produciendo cambios en las “creencias y valores sociales que visualizan la vida más allá de la jornada laboral”. En este aspecto, subraya el informe realizado, los millennials están teniendo un papel muy importante.
Pero el debate es complejo porque dentro de las mismas organizaciones coexisten conceptos diferentes sobre el tiempo, entre ellos una visión “industrial” que lo mantiene como una materia “controlable”: turnos, horarios rígidos que tranquilizan a algunos. En este aspecto, a las empresas, a los mandos y a los empleados les cuesta poner límites a la dedicación. Persisten unos valores y creencias culturales asociados al control y a la desconfianza, indica la fundación. Por ello, se apuesta por introducir el tiempo en el debate estratégico de alta dirección en las empresas, sobre todo para aplicar políticas de flexibilidad, entendiendo que no considerar “estratégicamente el tiempo tiene un precio”. La flexibilidad depende de cada sector, pero también de las circunstancias de cada persona. “Hay que hablar sobre pactos individualizados sobre horarios”, se indica. Aunque por las características de cada ámbito laboral habrá trabajadores y empresas que no pueden entrar en este debate sobre la gestión del tiempo, el informe de la Fundació Factor Humà sostiene que hay un porcentaje más alto que sí que podría beneficiarse. Se apuesta así, en línea con la reforma horaria, por las bolsas de horas, la flexibilidad horaria, la reducción de la pausa para comer o la regulación del uso del correo.