miércoles, 15 de junio de 2016

Habilidades que aseguran que tu empleo tenga futuro


Mejorar las dotes de comunicación o saber trabajar en equipos remotos es la mejor vía para moverse en un escenario laboral en continuo cambio.


Los profesionales deben poner en valor sus ideas en entornos...

¿En qué aspectos confiarías más en los robots que en los humanos? ¿En qué áreas crees que actúan mejor las máquinas? Por ejemplo, ¿piensas que ámbitos como la seguridad o la sanidad estarán dominados por la tecnología en un futuro?

Estas son algunas de las preguntas que se plantearon en el foro anual de la OCDE para analizar los factores que están cambiando el mundo del trabajo. La conclusión fue que si bien en profesiones como la de soldado la figura del humano seguirá siendo esencial, en determinados aspectos de la salud se confiará más en la tecnología y en sus probabilidades de éxito para tratar algunas enfermedades.

Tras esta reflexión, Amber Wigmore, participante de este foro y directora de carreras de IE Business School -socio académico del Foro de la OCDE-, destaca que en un contexto en el que los profesionales corren el riesgo de ser reemplazados, éstos deben poner mayor énfasis en sus competencias: "Hay que saber adaptarse a un cambio constante, conocer cómo se deben gestionar las nuevas situaciones y ser un experto en comunicación para explicar lo que cada uno aporta a la empresa. Hemos visto cómo la tecnología nos beneficia como consumidores y ahora tenemos que estar preparados para su implantación en el plano laboral. La cuestión es plantearnos cómo podemos aprender a aprender y cómo nos podemos formar en un escenario en el que muchas de las profesiones que serán clave dentro de unos años, hoy no existen"

Además, esta digitalización también implica una alta polarización del mercado. Así, según establece la OCDE, la demanda de profesionales de nivel intermedio y responsables de tareas repetitivas no ha parado de disminuir y están siendo sustituidos por la tecnología, según los datos recogidos en la Unión Europea, Estados Unidos y Japón.

Por ello, el reto se encuentra en cómo los profesionales pueden potenciar esas habilidades. Un punto en el que es esencial que los sistemas de aprendizaje estén alineados con la empresa. En este sentido, Josep Maria Altarriba, decano de EAE Business School, considera que en el futuro entrarán en juego nuevos agentes para diseñar los planes de estudio y se consolidarán opciones metodológicas que combinen ambos mundos: el educativo y el de la empresa. Valentín Bote, director de Randstad Research, opina en la misma línea, pero añade que hay que tener en cuenta que "antes el desarrollo de cada trabajador estaba marcado por el progreso de la compañía, ahora el profesional tiene que ser el dueño de su propia proyección, estar atento a las tendencias del mercado y saber formarse por su cuenta".

-Orientación a proyectos. La formación en este punto pasa por conocer los nuevos modelos de trabajo, y en concreto, profundizar en cómo se debe estructurar un proyecto, qué sucede si se incumple alguna fase o cómo se debe actuar ante los imprevistos.

-Trabajo en nuevos equipos. "La gente suele asegurar que sabe trabajar en equipo, pero no es consciente de las nuevas formas en las que se configuran las plantillas. Hay que ser flexible y saber actuar en grupos en los que sus integrantes pueden trabajar desde cualquier lugar. Esto es algo que ya sucede en las grandes y en las pequeñas empresas", matiza Ramón Rodríguez, director de Másteres especializados y relaciones corporativas de ESCP Europe. También implica asumir quién se encarga de cada tarea y en función de qué, así cómo las actitudes para gestionar y responder a un conflicto.

-Comunicación. Los profesionales también tienen que aprender a poner en valor sus ideas de una forma muy atractiva en entornos presenciales y digitales. Por tanto, las habilidades de negociación y de síntesis para crear un discurso convincente son cruciales. Además, el nuevo escenario laboral va a estar marcado por los trabajadores independientes que prestan sus servicios a varias compañías. Para construirse una carrera basada en este modelo de trabajo es esencial formarse en habilidades comerciales porque "tenemos que saber vendernos a nosotros mismos, algo mucho más difícil que vender cualquier producto", añade Bote.

-Proyección de carrera. La tenacidad y la capacidad para plantearse un futuro a largo plazo son dos de las habilidades que Wigmore destaca como fundamentales para construirse una carrera. Unas competencias que deben reforzar especialmente los jóvenes. A la mayoría le resulta complicado pensar en lo que harán dentro de cinco años, sobre todo, en un entorno cambiante y para elaborar un buen plan de carrera recomienda dedicar esfuerzos a detectar cómo va evolucionar cada sector.