martes, 17 de enero de 2017

El éxito depende más de la personalidad que de la inteligencia

¿Por qué los inteligentes no son a menudo ricos?

 Un equipo de investigación que incluyó al premio Nobel James Heckman ha realizado un estudio a fin de entender la escasa vinculación entre el éxito y un alto coeficiente intelectual. SI bien es cierto que la inteligencia siempre ha derivado en prestigio, en lo que a altas posiciones económicas se refiere, siempre ganan los que tienen una personalidad diferencial (muy ligada al liderazgo).
Un reciente estudio desvincula la inteligencia al éxito. Según la investigación, en la que ha participado el premio Nobel James Heckman, sobre los elementos que intervienen en los denominados "resultados de vida" -como los ingreso y la satisfacción existencial-, la personalidad tiene una mayor relevancia a la hora de lograr el éxito en cualquier ámbito de la vida de una persona.

Para llegar a esa conclusión, según ha publicado en un artículo INC, los investigadores rastrearon los datos sobre las puntuaciones de IQ en pruebas estandarizadas, calificaciones y evaluaciones de personalidad en miles de personas en Gran Bretaña, Estados Unidos y los Países Bajos para, después, calcular cómo afectaban cada uno de estos factores en la vida y predecir las futuras ganancias.

Del estudio se desprende, además, que la personalidad es más maleable que la inteligencia, por lo que se amplía el margen de mejora de las personas.  “La personalidad o las habilidades no cognitivas son más maleables en edades posteriores que el IQ, y hay intervenciones adolescentes efectivas que promueven la personalidad, pero son mucho menos exitosas en impulsar el coeficiente intelectual”, sostienen los investigadores.

Según estos resultados las personas tienen una mayor posibilidad de lograr sus objetivos, dado que el carácter y las aptitudes personales cobran un mayor peso frente a la inteligencia, que aunque puede mejorar con el paso de los años –en la medida que se trabajan determinados conocimientos- es mucho menos ampliable que los cambios que pueden desarrollar las personas con respecto a su personalidad.