martes, 10 de abril de 2012

Cambiar de ciudad para encontrar un trabajo

[foto de la noticia]Los españoles, tradicionalmente, han sido reacios a mover su residencia por motivos de trabajo. La situación económica ha invertido esta tendencia: doce de cada cien contratos que se firman son fruto de la movilidad laboral.

La actual crisis económica que ha desmontado el mercado de trabajo ha provocado que los españoles miren más allá de su ciudad para buscar un trabajo. Cambiar de residencia por motivos laborales va camino de ser un hecho habitual. “Las pocas ofertas de empleo y la alta cantidad de trabajadores en búsqueda activa provoca que no se rechacen la oportunidades laborales que están en otros lugares de residencia”, afirma César Castel, director de operaciones de Adecco Professional.

Si el contexto económico es favorable, el trabajador tiene más donde elegir y opta por no moverse. Una circunstancia más acusada en España, donde culturalmente estamos más enraizados a la tierra y a la familia lo que nos hace más reacios a abandonar el lugar de residencia. Al empeorar la situación, la movilidad laboral es una opción. “Las personas se mueven para encontrar un empleo, pero también es más frecuente emigrar para promocionar la carrera profesional”, opina Andrés Menéndez, director de zona norte de Randstad. En 2010, la tasa de movilidad interprovincial se situó en el 12,2%, según un informe de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett).

No obstante, la movilidad laboral no garantiza un puesto de trabajo, porque no todas las comunidades ofrecen oportunidades. Las provincias de Madrid y Álava son las regiones que más talento absorben: por cada trabajador que sale, entran dos, de acuerdo con el informe de Agett. Junto a éstas, Jaén, Barcelona y Soria presenta una alta atracción de recursos humanos. En cambio, Cádiz y Cantabria son las que más menos trabajadores reciben.

En general, doce de cada cien contratos que se firman en España son fruto de la movilidad laboral.

¿Quién se mueve?
Todos los colectivos están sufriendo altos índices de desempleo. Aunque son los jóvenes los más propensos a cambiar de ciudad: “Ellos poseen menos responsabilidades económicas y familiares, y han entendido que sólo aumentando su empleabilidad serán atractivos para las empresas”, considera Menédez, quien añade que “hay que interiorizar que la movilidad tiene que ser considerada como un hecho normal y habitual”.

Por otro lado, el informe de Agett revela que son los varones de entre 25 a 34 años, que se dedica a la agricultura y no dispone de estudios, el trabajador tipo que se desplaza por las provincias.