miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Te vas a rendir?

La reciente crisis económica que hemos padecido y seguimos padeciendo ha cambiado la línea profesional de muchas personas. De este modo, hemos asistido a reinvenciones profesionales que en condiciones normales se hubiesen producido más escalonadamente y menos drásticamente, y que en bastante casos han hecho cambiar de actividad a muchos trabajadores.

Ahora los planes de gestión de las empresas se definen a corto plazo porque ya no se dilata la respiración asistida a empresas de dudosa viabilidad. Vaya que, como con inquina algunos atribuyen a los catalanes, más que nunca, lo de la pela es la pela. Y en este escenario, qué duda cabe que hemos perdido a muchos profesionales que sabían hacer bien su trabajo, lo que sumado a los que se han marchado fuera por no encontrar ninguna salida en nuestras fronteras, supone una pérdida neta de talento para el país nada desdeñable.

Con todo ello, mi reflexión de hoy la quiero dirigir a todas aquellas personas que se encuentren en la tesitura de elegir entre continuar con su actividad o bien dedicarse a otra porque su realidad económica les obliga a ello. Y les quiero decir que se den otra oportunidad, que intenten apostar por su arte y por su manera particular de hacer las cosas. Muchas veces, un pequeño movimiento cambia las dinámicas de nuestro trabajo y crea oportunidades que se van concatenando. Y cuando uno recupera la confianza, crea más conexiones, crea más ideas y está más predispuesto a luchar de nuevo.

Muchos fueron los opositores que Cristóbal Colón se encontró tras su descubrimiento, aduciendo que tarde o temprano cualquiera lo hubiese logrado. Y a los que supo cerrar la boca cuando los retó a que intentasen poner un huevo verticalmente sobre una mesa. Algo que el gran conquistador consiguió golpeándolo simplemente por uno de sus extremos. Y es que muchos son los que dicen que pueden imaginar las cosas y pocos los que son capaces de hacerlas.

Sea como fuere, a todos los que estéis en esta encrucijada os animo a que apostéis por lo que os gusta, por vuestro sueño y a que probéis a hacerlo de manera diferente, porque la recompensa a tener éxito de una manera convencional siempre es inferior al riesgo de fracaso de hacerlo de una manera alternativa. ¿Os vais rendir? Ojalá no, pero si decidís continuar, nunca hagáis que vuestro trabajo sea menos valorado de lo que se merece porque este es uno de los principios del fin, ¿no creéis?